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CARTAS DE SOFÍA KNOLL A JUAN CARLOS PAZ           71



              fuera del trabajo quiere una como yo enterarse de algo más, de ese algo más
              que sucede en los otros países con sus otros habitantes; o de ir el día de mer-
              cado, para hacer una comprita, dedicada a un amigo que se llama Juan Carlitos,
              a otro que se llama Olen (ese es Otto Knoll), a otro, Walter, o Stella, etc. .
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                 Vuelo con el tiempo: pronto serán 2 años, y hasta que se cumplan, tendré
              una reserva juntada, que servirá para poder frenar un día, y por fin, instalarme
              en un rincón, con un pianito en el fondo, donde entraré, cerrando mi puerta
              detrás de mi y diré: Ah! Vale la pena cansarse todavía para llegar a eso; y decir
              adiós para siempre a la indecente vida en pensiones; hago mis proyectos tam-
              bién para Stella y Walter, pienso como encontrarles la vuelta, son tan felices, se
              comprenden y el único gran problema es su trabajo; que es nada más que un
              triste rebusque, un mínimo de existencia, que apenas les alcanza. Tu, Paz, has
              roto la cadena pequeña pero valiosa de mis SCHMERZENSKINDER … ¿a ver
                                                                       90
              si sabes qué significa? a la que tú también perteneciste; y de repente me entero
              por la Pfeiffer, que sos un personaje oficial, o semi; que, con truenos y relámpa-
              gos, se anuncia una temporada de la comisión de horticultura, dirigida, quieran
              o no, por un cierto Juan Carlitos; ¿quién será? ¿Es posible?  Pido más datos,
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              la cosa es de sensación: ¡bienvenida!, siempre que te dé libertad total de acción,
              y la posibilidad por fin de realizar tu programa a favor de la música contempo-
              ránea en gran escala y con una pequeña retribución económica; me dice Stella
              que los honorarios son producto de tu ya mal vista modestia. Y digo: ¿te alcan-
              zaré a ver todavía en Europa? Oh Paz, eso sería grande, aunque pienso que
              quizás ya estaré de vuelta o en camino a otro modus vivendi; sin saber del todo
              qué significa, no suena mal la frase; en criollo: hubo una vez más, un pequeño
              mar de fondo, ¡sin fondo! Siempre, de vez en cuando, para descongestionar el
              mal funcionamiento del sistema nervioso, hay que encontrar un culpable para
              algo que no anda bien; ya es conocida las fórmula. Esa vez fui yo y no me dio
              las ganas de explicarme, ni de tomar contactos ya, sino que dejé el revuelo como
              un trapo sucio; en su lugar no hablé ni hablo con nadie, hago mi trabajo y fin.
              Por mí puede seguir así, pero no sé si el amor propio de la dirección no supon-
              drá medidas de sanción. En ese caso, me iré. Mientras tanto me gusta siempre
              volver al gran Europa: en ese momento estamos en Napoli sonriente, aunque
              llueve y con sus encantos de exportación: ¡estoy subyugada! Nos embarcamos
              pasado mañana para Israel; y… ¡en un barco judío!! Únicamente a tu alma pre-
              ciosa confío ese detalle de la colectividad; ¡no te vayas a reír! Temo a ese encuen-
              tro con la tierra santa: tanto quisiera yo encontrar lo que no es posible: un país
              de rango, de gente disciplinada, de acuerdo entre sí; y no podrá ser; ¡quisiera
              lucirme con mis compatriotas! En fin, luego te escribiré. Paz ¡el Paz! Termino sin


              89    (Enrique) Otto, hermano de Sofía; Walter Pfeiffer, esposo de su hermana Stella.
              90    Mayúscula conservada del original. Expresión alemana: ‘hijos del dolor’.
              91    En 1953 Juan Carlos Paz integró la Sub-Comisión de Música de la Comisión Nacional de
              Cultura, en ese entonces presidida por Ignacio Pirovano. Dato en Richter-Ibañez 2014: 88. El
              tono gracioso de Sofía al llamarla "comisión de horticultura", se debe a que el propio Paz era
              renuente a aceptar cargos oficiales y propenso a ponerle motes de ese estilo a ciertas insti-
              tuciones. Por ejemplo, en lugar de "Liga de compositores de Argentina", él la llama con ironía
              "Liga de algunos compositores de Argentina" porque eran solo seis sus integrantes. En Paz
              1987: 238.
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