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LA INMIGRACIÓN SUIZA Y LA COMSO (1946-1963) 137
darias a las que se pudiera concurrir en la cercanía. Algunos suizos optaron por
enviar a sus hijos o hijas a Posadas, como internos en los colegios Roque Gonzales
o Santa María; otros a Buenos Aires, viviendo en casas de familia y concurriendo a
distintos establecimientos educativos de la Capital Federal; unos pocos los enviaron
a Suiza y una gran mayoría los dejó trabajando en la chacra familiar.
Desde la Iglesia se organizaban campamentos juveniles, aunque no siempre
se pudieron organizar exitosamente, por ejemplo, ante el fracaso de un campa-
mento, en la segunda carta circular se hace una reflexión sobre el sentido de un
campamento juvenil. El lema expresaba a modo de refrán educativo: "Siembra
una acción y cosecharás un hábito, siembra un hábito y cosecharás un carácter,
siembra un carácter y cosecharás tu destino". El aprendizaje no se detenía con
la salida de la escuela, y es por ello, que se recalcaba que era más importante
aprender a prepararse para la vida. Porque "eso es más difícil de aprender que
a escribir, leer y calcular. Aquí en la selva, es aún más difícil que en muchos otros
lugares, podemos decir eso en voz baja, porque en este nuevo territorio falta
mucho, por ejemplo, de lo que se ha creado en siglos de cultura en Europa.
También hay una falta de maestros, modelos de conducta e incluso suficientes
oportunidades para una competencia alegre, un aprendizaje y experiencias
compartidos" .
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Lo cierto es que las cartas circulares comenzaron a tener efecto, en algunos
casos con respuestas de distintos colonos que contaban sus experiencias, en
otros con jóvenes que compartían vivencias, como fue el caso del joven Daniel
Schegg , quien envió una carta-poema en dialecto suizo en la que relataba a
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un amigo lo que significaba "venir a Misiones". En tono jocoso le decía "por
víboras, no tienes que tener miedo, solamente ante aquellas que usan vestido,
sí te muerde una de las primeras, enseguida te darás cuenta, en cambio con las
otras recién más tarde". También relata sobre los vaivenes como agricultor y
concluía que si tenía al menos un trabajo como carga pesada en Suiza, mejor
"quedarse donde estás, ya que aquí te van a barrer de aquí para allá".
Muchos jóvenes no pudieron ir a estudiar, algunos se dieron cuenta de la
falta de instrucción cuando reemigraron a Suiza, como fue el caso de Juan
Rodolfo Senn que había llegado en 1937 y retornó a Suiza en 1952, allí se dio
cuenta que tenía conocimientos prácticos, pero le faltaba toda la teoría que fue
aprendiendo de a poco .
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Por otra parte, aunque los cursillos de verano eran muy concurridos, como
bien relata Juan Rodolfo, no podían paliar la falta de educación formal. Desde
la COMSO se comenzó a ver las diferentes posibilidades, y la que estaba más
clara iba en dirección a la creación de un colegio secundario. Este camino no
fue recorrido de un día para el otro, llevó su tiempo, como se puede palpar en
la última Carta Circular, diecisiete años más tarde que la primera, en la que
Alberto Roth relata con alivio
13 Rundbrief N˚ 3 y 4 (Jul./Ag. 1946). Traducción Karina Dohmann.
14 Fundación Alberto Roth. Carta de Daniel Schegg a Alberto Roth, con anexo un poema en
Suizo. Florentino Ameghino, 11/6/1947. Agradezco a su hermano Titus Schegg haberme facilitado
la traducción del mismo. Véase además el relato del padre de Daniel en Gallero 2008: 71-90.
15 Entrevista con Marion y Juan Rodolfo Senn, Ruiz de Montoya, 12/9/2018.

