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            La razón principal por la que esta oleada de inmigrantes suizos tuvo como
          destino a Misiones fue en gran medida por las redes de relaciones y contac-
          tos que se establecieron entres quienes ya estaban y los que organizaban la
          emigración. En especial, porque Johann Ch. Theler, quien había llegado a
          principios de la década de 1920 a Línea Cuña Pirú en la Colonia Puerto Rico,
          lo hizo con dos yernos, uno de los cuales –Jakob Nobs– era según Ferrari "el
          hombre de confianza de la Central Suiza de Colonización de Ultramar" (Ferrari
          1942: 50).
            Esta conexión fue imprescindible para que la mayoría de los suizos subven-
          cionados se establecieran en los lotes de Línea Cuchilla, la picada más próxima
          al centro urbano que se había planificado en Cuña Pirú. Otros suizos fueron al
          kilómetro 28 en Eldorado que luego fue conocido como el valle de los suizos
          (Schweizertal), algunos tuvieron destino en Nueva Helvecia en Puerto Esperanza,
          tras las gestiones que había realizado Enrique Bucher para concretar una nueva
          colonización. Muy pocos suizos fueron a Oberá, pues las colonias oficiales del
          gobierno argentino, en lo posible fueron evitadas por el temor a la tardanza en
          obtener los títulos de las tierras que eran propiedad fiscal, lo que hizo que Ferrari
          no las recomendara, y que allí sólo fueran quienes deseaban arriesgarse a correr
          el "peligro de perder su dinero y de ser, además, desalojados" (Ferrari 1942: 151).
            Por su parte, la Compañía Eldorado vio en esta coyuntura la situación ideal
          para atraer a inmigrantes a sus colonias. Realizó una intensa propaganda y
          facilitó el acceso a los lotes entregándolos en módicos plazos a pagar a medida
          que fueran produciendo y generando sus propios recursos. Ante la llegada de
          los primeros contingentes de inmigrantes, la Compañía levantó un galpón donde
          podían alojarse  cuatro  familias hasta  tanto pudieran construirse  su  propia
          vivienda. Las dificultades económicas se evidenciaron, por ejemplo, en que
          algunos lotes fueron divididos y adquiridos por dos o más familias en Línea
          Cuchilla (Gallero 2009: 129).


          Entre la aventura y la pobreza

          Las dos fases inmigratorias generaron una diferenciación interna entre los suizos.
          Estaban los que llegaron como profesionales con capital propio e ingresaron al
          sistema yerbatero –y en gran parte fueron sus propulsores–, como es el caso
          de muchos suizos que llegaron a Santo Pipó; y estaban los que vinieron sub-
          vencionados a fines de los años 1930, sin los mismos recursos y caracterizados
          por la pobreza que los obligó a emigrar (Junger 2016).
            Esta segunda fase fue considerada para muchos como un "fracaso total"
          (totaler Fehlschlag. Roth 1985: 110), pues, aunque la subvención era suficiente
          para comprar 20 hectáreas, construir una casa, comprar una vaca, un caballo
          y costear los viáticos, muchos inmigrantes no se adaptaron a Misiones: eran
          obreros de fábrica, secretarias o artesanos que se vieron obligados a desmon-
          tar la selva, plantar maíz, mandioca y tabaco, un trabajo muy rudo y sufrido en
          comparación al que sabían hacer.
            A estas desventajas para adaptarse, se sumó que los suizos subvencionados
          no pudieron ingresar al cultivo yerbatero. No fue un "falso llamado del Oro
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