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130 MARÍA CECILIA GALLERO
En octubre de 1935 la "Sociedad de Trabajo y Emergencia para la Coloniza-
ción y la Emigración" (Arbeits- und Notgemeinschaft für Siedlung und Auswan-
derung) envió una comisión para estudiar las posibilidades de colonización hacia
Brasil y Argentina. Al año siguiente, se creó una central para atender la coloni-
zación de ultramar (Schweizerische Zentralstelle für überseeisches Sied-
lungswesen) con sede en Zurich y se dispuso subvencionar a las familias que
estuvieran en una situación crítica. La subvención no debería entregarse como
una donación, sino como un préstamo, y consistió en adelantar una suma que
oscilaba entre dos mil a nueve mil francos, dependiendo de la composición del
grupo familiar (Schneider 1998: 196-208). Por su parte, el colono debía devolver
esa suma sin intereses en varios pagos, y aquellos futuros emigrantes que no
estuvieran preparados para la tarea agrícola debían pasar por un período de
adiestramiento en el cantón del Tesino (Suiza).
Esta corriente migratoria tuvo sustento legal a partir del "Tratado sobre la
inmigración y colonización entre la República Argentina y la Confederación
Suiza", firmado el 6 de julio de 1937. El mismo partía de la base de estrechar los
vínculos entre ambos gobiernos y promover la inmigración de suizos en la Argen-
tina, "especialmente en las regiones que se prestan particularmente al desarro-
llo de la agricultura, de la horticultura y de la cría de ganado por los suizos" (Otero
1976). Para poder hacer efectiva esta política emigratoria, desde la Central de
Colonización de Ultramar se eligió un "comisario de emigración", cargo que
recayó en Luis Ferrari, quien realizó una publicación titulada "En misión a
Misiones" que dio cuenta de sus gestiones que tenían como objetivo "expatriar
con carácter de urgencia" a más de cincuenta familias (Ferrari 1942: 24).
En misión a Misiones. Portada del libro de Luis F. Ferrari.

