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118                      EDUARDO DEVRIENT



          disgusta terminar el día sin haberse medido con algún digno contrincante en el
          juego "real" .
                   90
            Me pregunto si no será ahora una hebra dorada en la alfombra de su vida
          cada nuevo día que Dios le permite a usted vivir en un estado tan envidiable.
            Así que lo único que nos queda por hacer es pedir como recompensa del
          destino que transite la octava década de su vida con la misma fortaleza y la
          misma energía positiva, y que la Parca nunca le haga faltar esos hilos dorados
          en los años venideros."

























                                 Familia Devrient con nietos 91



















            91 .
                                   Tabla: familia Devrient

          90   El ajedrez.
          91   El libro termina con un "árbol genealógico" que muestra solamente a Eduardo y su mujer
          Justa Lanotta y los hijos con sus cónyuges, con la intención, según parece, de que se agreguen
          futuros integrantes de la familia.
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