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78          MARÍA CECILIA GALLERO Y MARILYN CEBOLLA BADIE



                 ¡Qué viaje! El camión lo puso el Ministerio gratis, yo tuve que pagar
                 el combustible, 1.500 pesos. Pero todo el transporte resultó al final
                 5.000 pesos. Como había llovido, en el camino el camión volcó y se
                 cayó en una cuneta honda… y todo, todo se cayó. Los chicos esta-
                 ban sentados arriba de todos los muebles. Cinco minutos antes, yo
                 saqué a los chicos de ahí y los puse en la cabina. Gracias a eso están
                 con vida. Otra vez el trabajo divino resultó. Lo que la lluvia no arruinó,
                 se rompió al tumbarse. (Ibid.: 300)
           Al poco tiempo de la mudanza, Matilde se ocupó de transportar desde San
           Pedro “cuatro vacunos” que les pertenecían , lo que demuestra que ade-
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           más de su trabajo como enfermera y ayudante de su marido, también se
           dedicaba a incrementar los ingresos familiares con actividades propias de
           la chacra.
              Por otra parte, para Ruez siempre fue muy importante la educación de
           sus hijos, quienes estudiaron internos la escuela primaria en colegios católi-
           cos privados, como San Alberto Magno en Puerto Rico, San Roque Gonzá-
           lez en Posadas y el Instituto Agrotécnico Salesiano Pascual Gentilini en San
           José. Ruez hacía un gran esfuerzo para brindarles una buena educación, a
           pesar de sus penurias económicas.
              En ese período, mientras Ruez trabajaba como jefe de la sala de prime-
           ros auxilios de Capioví, Matilde lo hacía como enfermera en el hospital de
           Puerto Rico.
              Los vecinos lo recuerdan como un gran lector; lo veían siempre en la
           galería de su casa con un libro en sus manos .
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              Su último escrito fue “Liberación final de La Pampa por el general Julio
           A. Roca” (Ruez 1962), artículo en el que analiza los antecedentes de la
           “campaña del desierto” (1879) a partir del texto de Álvaro Barros Indios,
           fronteras y seguridad interior, Pampas del sur: fronteras y territorios federa-
           les (1872). Habían pasado muchos años desde que estuvo en La Pampa,
           pero el tema lo seguía apasionando.
              Ese mismo año Ruez tuvo un accidente cardiovascular. No están muy
           claros los detalles, aunque en el certificado realizado por el médico del
           hospital de Puerto Rico, doctor Erasmo Predeston, cuya copia transcribió
           Matilde en la Crónica en 1966, se especifica que el 31 de octubre de 1962
           Ruez sufrió un derrame cerebral que le dejó secuelas en la movilidad de
           miembros superiores, miembros inferiores y lengua (Familienchronik ms.:
           307). A pesar de esta incapacidad, en la página anterior consta trans-
           cripta una declaración con firma y sello de Ruez, en la que se puede ver
           la influencia que tuvo en su vida la fe religiosa y la angustia que le había
           provocado no contar con la autorización correspondiente para ejercer la
           medicina:



           54    Permiso otorgado por el juez de paz suplente de San Pedro a Matilde S. de Ruez
           para transportar cuatro vacunos: una vaca con cría, una vaquillona y un toro orejano,
           17/9/1962.
           55    Entrevista a Helga Margarita Sommer de Engler, 29/1/2021, Mbopicuá.
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