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MATERIALES AUTOBIOGRÁFICOS Y TEXTOS DE LUIS FERNANDO RUEZ 91
burgo, casi habrían logrado secuestrarme , si no me hubieran salvado
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los detectives que —sin que yo supiera de ellos— me acompañaban a
pedido de Kahr, salvándome de las manos de… no sé, naturalmente,
cuál fue de los tres grupos delincuentes.
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En la Argentina luché por mi existencia de norte a sur. En 1932 comen-
zó aquí en Misiones una intensa propaganda nazi, que estuve comba-
tiendo. Pero los nazis recién llegaron a ser poderosos a partir de 1936.
Y a partir de entonces la lucha fue intensa. Se puede esperar que los
nazis perderán aquí en la Argentina, igual que en Brasil. Sin embargo,
el boicot declarado en mi contra se hace sentir mucho. Desde hace
medio año estoy luchando por nada más que el pan. Y no logro, con
un ingreso de 30 a 60 pesos, resguardar totalmente del hambre a mis
hijos, tanto menos que mi mujer es una enferma terminal. Para decir la
verdad, mi situación es poco agradable, y si ahora llegara a aparecer
un libro mío, esto me ayudaría a salir de la miseria. No importa el hecho
de que ninguno de mis adversarios perciba cuán mal estoy de veras.
Nadie que sea decente quiere hacer notar que llegó a ser pordiosero.
La respuesta (sin fechar, entre corchetes arriba: sept. 38) de la secretaria
ejecutiva acompaña el listado de condiciones para el certamen. Informa
que la fecha tope para la entrega de manuscritos es el 1 de octubre de
1938, y que deberá enviarlo junto con un sobre con su firma. También se
ve que el American Guild está en contacto con Tetens, el autor mencionado
por Ruez como nexo. No está firmada la respuesta, pero la segunda carta
que le envía Ruez exhibe el nombre de Sarah F. Brandes, quien entonces
todavía era la secretaria ejecutiva del American Guild, ya que luego se se-
paró de él por desavenencias con su presidente, el príncipe de Löwenstein.
Ruez vuelve a escribir el 13 de octubre de 1938, ya pasada la fecha de
entrega para el certamen (agregamos los números de página):
[1]
Muy estimada señora Brandes:
Su carta (sin fecha) en respuesta a la mía del 1 de agosto del presen-
te año me ha llegado ayer. Ante todo, quiero expresar mi admiración
por el correo neoyorquino, dado que no conocía la dirección com-
pleta. En la Argentina la carta no habría sido entregada.
Veo por su carta que el señor Tetens ha llegado bien a Nueva
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York y que usted lo conoce. ¡Qué pequeño resulta ser el mundo! Y
15 En la Crónica de familia el episodio está relatado con algunos pormenores. Durante
una gira por el puerto de Hamburgo unos adversarios desconocidos lo amenazaron con
echarlo al agua, a lo que se supo sustraer (Familienchronik ms.: 211-212).
16 Se refiere a los grupos con los que vivía enemistado: comunistas, hitleristas y el par-
tido real bávaro.
17 Este nombre se une mediante una raya a mano a lo que suponemos dos nombres en la
parte superior de la carta; no hemos sabido interpretar lo que aparece escrito allí a mano.
Con referencia a los sucesos a los que alude Ruez, recuerda Carlota Jackisch que “[l]a
campaña de Crítica y los artículos de T. H. Tetens en El Diario eran los que mayor irritación

