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116 ERNESTO F. ALEMANN / TRAD. LAURA MABEL ZANG
Yerba[les] en el campo- Misiones hace 300 años
De regreso a Posadas, desde donde planeo terminar mi viaje con un
desvío hacia las famosas ruinas jesuíticas de San Ignacio, sucede que me
encuentro allí con un viejo amigo, el ex corresponsal de guerra de periódicos
argentinos en Alemania, Alfredo Beltrame, con quien pasé el control de
cuatro días en Falmouth a fines de 1916 en el viaje de Alemania a Argentina.
Fue valet del periodismo y se convirtió en yerbatero a gran escala. La finca
“La Victoria” se ubica a unos sesenta kilómetros de Posadas vía a San
Ignacio. Rápidamente decidí aceptar su invitación y por la noche estaba de
nuevo en camino.
Ya estaba oscureciendo cuando nos fuimos. La noche se vuelve
repentinamente negra. Frente a nosotros está la oscuridad en la que los
faros cortan conos brillantes que hacen que todo parezca antinatural y
distorsionado. El firmamento está inquietantemente iluminado por descargas
pálidas. En el horizonte, el resplandor rojo de un incendio forestal brilla en
un amplio semicírculo, como el primer signo de la salida del sol. El viaje
es rápido. Si el conductor no conociera exactamente la ruta, hace tiempo
que estaríamos todos en una zanja. Pero obviamente parece más peligroso
de lo que es. El viento frío, mezclado con ocasionales gotas de lluvia, nos
golpea en la cara. Y llegamos frente a su casa justo cuando estalla una
tormenta tropical. Verdaderos torrentes descienden, ruge constantemente
de modo que la tierra tiembla. Pero estamos a salvo.
De las mil hectáreas que pertenecen al “Establecimiento La Victoria”,
cuatrocientas están cubiertas de bosque y trescientas están sembradas
de yerba. Esto significa que se han plantado aproximadamente trescientos
mil árboles. Unas cuarenta mil ya tienen cinco años y se cosecharán por
primera vez este año, el resto son más recientes.
El cultivo de este arbusto es muy gratificante, pero requiere muchos
cuidados. Las plantas anuales se cultivan en viveros y se plantan en el
suelo a intervalos de dos a cuatro o de tres metros con una pequeña pared
19
protectora de madera o paja contra el viento . Aún no se ha establecido
claramente qué medidas son las mejores. Los experimentos científicos y
las experiencias prácticas requieren años de observación, cuyos resultados
aún no están disponibles. Al trasplantar suele morir un cierto porcentaje
de los arbustos tiernos y aún existe riesgo de heladas o sequía hasta el
segundo año. A partir de entonces, el trabajo principal es mantener el suelo
libre de malezas.
20
La recolección tampoco es fácil . Las hojas se cortan y luego se
someten a un proceso de secado antes de molerse y pesarse en oro para
estar listas para el mercado. El dueño de la plantación más grande de
19 La yerba mate recién plantada requiere de protección contra las inclemencias climáticas,
principalmente los fuertes rayos del sol; debido a esta situación, se colocan tablillas o
tacuaras alrededor que puedan generar sombra.
20 Esta tarea es conocida bajo el nombre de tarefa, término que deriva del portugués y
significa tarea que debe ser cumplida en “un plazo determinado”. Por su parte, toda persona
dedicada a la cosecha de yerba mate es el tarefero o tarefera. Véase Amable, H. (1977).

