Page 130 -
P. 130

128                       CECILIA GALLERO



            En este desconcierto nació Ditmar, quien fue un rayo de sol para mi y para
          mis padres. Éramos su única compañía. Encerrados, incomunicados y casi sin
          provisiones… No fue fácil sobrevivir y convivir...
            Cuando finalizó la guerra supe que Kurt estaba vivo. ¡Qué alegría! Hacía más
          de cuatro años que no lo veía. Estaba en un campo de prisioneros inglés en
          Egipto. En 1947 fue trasladado y repatriado a Alemania, su destino fue un campo
          para "desnazificar" a los soldados en Hamburgo .
                                                  10
            Yo tenía que salir de Rumania, algo casi imposible en ese momento. Sin
          embargo, tuve un punto a favor, pues cuando me casé, adquirí la ciudadanía ale-
          mana y mantuve la rumana. Esta doble ciudadanía me ayudó a emigrar legalmente.
          Despues de largos trámites y mucho papelerío logré el ansiado permiso para salir
          del país. Me despedí de mis padres sabiendo que sería muy difícil verlos otra vez,
          ¡cuantos sentimientos enfrentados! La despedida en la estación de tren fue muy
          emotiva, vinieron parientes y amigos. Ditmar le decía a mi mamá "Oma weine nicht.
          Ich komm ja wieder." (Abuela no llores, yo volveré.) Algo que nunca pasó.
            Me reencontré con Kurt en Munich en marzo de 1948. Ditmar era un niño
          que nunca había visto a su padre… y viceversa. Poco a poco fuimos reiniciando
          la vida familiar en las cercanías de Stuttgart. Todo estaba destruido y nos costó
          mucho encontrar un lugarcito donde vivir. Estaba lleno de refugiados que habían
          escapado de los soviéticos, no se conseguía ni una pieza. Terminamos yendo
          a Sillenbuch, donde vivía la hermana de Kurt. Ella se había tenido que mudar
          con sus padres a Australia, porque con la guerra los ingleses habían enviado a
          todos los alemanes de Oriente Medio y de Palestina a ese lejano país . En el
                                                                     11
          barco había conocido a su marido, también un ex-soldado alemán, con quien
          había emigrado a Alemania.
            Fueron años muy difíciles, Kurt no tenía trabajo; aunque era oficial, no pen-
          saba continuar en el ejército… había pasado dos años de formación, seis años
          de guerra y dos años en el campo de concentración… más que suficiente.
            Un hecho que modificó nuestro futuro, fue que se encontró con su padrino
          Guillermo en el campo para la desnazificación en Hamburgo . Hacía más de
                                                              12
          diecisiete años que no se veían. Guillermo había estado muchos años en Argen-
          tina, particularmente en Misiones, trabajando como colono en Montecarlo .
                                                                          13
          Conocía muy bien las dificultades que allí se presentaban, pero también las
          posibilidades infinitas.



          10    La "desnazificación" fue una iniciativa de los ejércitos aliados, reforzada por la Conferen-
          cia de Potsdam (Julio-Agosto de 1945), que se propuso "la depuración" de sociedad, cultura,
          prensa, justicia y política de Alemania y Austria de toda influencia nazi.
          11    Sobre la emigración de los alemanes de Palestina a Australia véase Henderson, 2016.
          12    Guillermo Wieland había arribado a la Argentina con su familia el 4 de abril de 1924 (Veáse
          la base de datos del Centro de Estudios Latinoamericanos, CEMLA), luego había adquirido
          una propiedad en Montecarlo (Archivo de la Compañía Eldorado, veáse Gallero, 2009). Ronald
          Newton afirma que se había asentado en Eldorado (1992, p. 84), algo que para Rodi nunca
          ocurrió. Guillermo fue deportado a Alemania por sus actividades relacionadas al partido nazi
          a principios de 1946, pero retornó en la década de 1950 junto a su familia que había perma-
          necido en Buenos Aires.
          13    Hans Krieg relata la visita que le realiza a Guillermo Wieland en su recorrido por Argentina,
          en el capítulo "Mein Besuch bei meinem Vetter Wilhelm am Alto Paraná" (1949: 141-147).
   125   126   127   128   129   130   131   132   133   134   135