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Frau Rotraut Connert de Wieland,
una vida entre dos mundos
CECILIA GALLERO
Universidad Nacional de Misiones. CONICET
Invierno 2018. Realizo una visita a Tante Rodi, mi profesora de alemán mientras
tuve mi residencia en Puerto Esperanza, una ciudad al norte de la provincia de
Misiones, entre los años 2001-2003. Frau Rotraut Connert de Wieland , conocida
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cariñosamente como Tante Rodi , vivía muy cerca de mi casa. Además de ense-
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ñarme el idioma alemán, me ayudó a comprender y a leer documentos en gótico
manuscrito, y sobre todo, me permitió adentrarme en su cultura y en ese mundo
tan lejano que había dejado al emigrar a la Argentina .
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Este trabajo fue leído y corregido junto a ella, está escrito en primera persona
para darle su debido protagonismo.
Misiones, selva, arroyos cristalinos y tierra colorada… Istueta, nuestro primer
destino. Nos recibió el tío Guillermo, quien trabajaba allí como administrador. Mi
marido, mis tres hijos y yo estábamos admirados por la exhuberancia de la vegeta-
ción, el calor y este mundo nuevo que nos recibía a finales del verano del año 1952.
Nunca pensé que el camino recorrido se iría definiendo según las circunstan-
cias. Cuando emigré con mi familia comencé a vivir entre dos mundos: en mi
corazón siempre llevaría las tradiciones familiares y el paisaje de mi hermosa
Transilvania que había dejado atrás, en tanto que un nuevo mundo se me imponía
en el quehacer cotidiano. Una nueva vida diferente a todo lo que estaba acostum-
brada y un nuevo idioma que me resultaba completamente ajeno, el castellano.
1 La familia Connert-Wieland forma parte de la última oleada de alemanes inmigrados a la
Argentina, entre los años 1951-1955. Un importante porcentaje de esta inmigración pertenece,
igual que Rodi y su marido, a los llamados alemanes étnicos, grupos germanoparlantes asen-
tados desde hacía siglos fuera de los territorios propiamente alemanes. Holger Meding plan-
tea que los miembros de grupos étnicos alemanes expulsados desde el este de Europa o de
los Balcanes fueron registrados con la nacionalidad de su país natal. Un inmigrante nacido en
Klausenburg, Rumania, fue censado automáticamente como rumano; uno originario de Fünf-
kirchen, era húngaro, uno de Laibach, yugoslavo, un nativo de Engels en la ex república del
Volga, entraba como ciudadano soviético. Precisamente por las cifras elevadas de los inmi-
grantes de ascendencia alemana del este de Europa, la estadística oficial sobre la inmigración
alemana de posguerra es tan distorsionada (Meding, 2000: 194).
2 Tante: tía en alemán.
3 Las obras que tratan sobre la emigración de alemanes que tienen un panorama general
son Zago (1992), Sauveur-Henn (1995), Lütge et. al. (2017). Sobre la emigración posterior a la
Segunda Guerra –que tratan particularmente sobre la llegada de alemanes nazis como Adolf
Eichmann, Josef Mengele, Hans Ulrich Rudel, Erich Priebke, entre otros– puede tenerse en
cuenta, a modo escueto y general, las obras de Newton (1992), Jackisch (1997), Meding (2000),
Klich y Buchrucker (2011), Schavelzon et. al. (2017). Con respecto a la emigración de alemanes-
judíos, remitimos a la obra de Elena Levin (2006), en la que investiga a través de una serie de
encuestas la disyuntiva en que se encontraron numerosos alemanes-judíos después de haber
sido expulsados de Alemania.

