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            Una curiosidad singular es el mantel que utilizaba como tapete sobre una mesa,
          en el que bordó las firmas de personas que había recibido en su casa y que, por
          algún motivo que solamente ella sabía , quería plasmar sus rúbricas en la tela.
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            Allí se pueden leer entre otras, las firmas de Federico Graef, Sergei Schajovs-
          koj, Hilde Hübner, Paul Aichgans, Frike Feist, Fritz Jahn, Rodolfo Grillitch, Ladis-
          lao Urbanek, Holzer Sarlintz, Margarete Birkholz, Grete Stanf, Franz Pfael,
          Danielle Schind, Ingrid Loth, Fritz Thomas, Helene Ludwig, Inge Schumacher,
          Erica Born, Uli Bickel Streich, Horst Wiese, Ibann Ruhenschmindt, Dieter Mühlen,
          Fany Hartbrecht, Horst Wiese, entre otros.
            Cuando estaba interesada en hacerlo, le pedía a la visita que firmara al
          tamaño que requería para su labor. Ella empezó los bordados y muchos otros
          estuvieron a cargo de su hija Gertrude. Hay más de doscientas cuarenta firmas
          prolijamente labradas, con hilos de varios colores sobre la tela color crudo. Con
          otro mantel, continúa la tradición de esa labor su nuera Susana Eva Schier.

            Otra vecina memoriosa, Maclovia Ramona Torres, al evocarla cuenta:

                  Hice con ella un viaje a Sierra de los Padres cuando fuimos a Mar del
                  Plata con el Centro de Jubilados "Añoranzas". Y en otra oportunidad
                  viajamos a La Cumbrecita, en Córdoba. En La Cumbrecita algunos
                  miembros de la excursión iban a ver cascadas y Lotte y yo pensamos:
                  nosotras tenemos muchas cascadas en San Martín de los Andes.
                  Y nos fuimos a conocer el Cementerio Inti. Estaba cerrado y tenía
                  alrededor un cerco de pirca; Carlota buscó un intersticio, puso el pie
                  y logró saltar, después le pasé la cartera y me ayudó a entrar. Nos
                  llamaron la atención los escalones anchos... con ella fue posible ani-
                  marme a cruzar el cerco.
          Agrega Maclovia:


                  La recuerdo vestida con un conjunto tejido con chaleco sin mangas y
                  una blusa de seda natural, era un trajecito que la hermana le había
                  regalado cuando viajó a Europa a visitar a la familia… con esa simpleza
                  siempre estaba elegante, pero, lo que todos festejábamos en ella era
                  su sencillez y su calidez.
          Cuando estaba retirada de la actividad laboral, se dedicó de lleno a la familia,
          pero no abandonó la cámara fotográfica. Los cuatro hijos de Lotte Fröhlich
          Thumann le dieron dieciocho nietos y varios bisnietos.


          2     Nota de la editora: este curioso detalle llamó la atención de una lectora, que escribe:
          "leyendo el texto sobre Lotte Thumann, recuerdo que mi abuela argentina de origen belga,
          Carolina Leichter de Bader, también tenía un mantel bordado con las firmas, especialmente
          de familiares. Como se crió en un hogar de huérfanos alemán es muy posible que le hayan
          enseñado allí a bordar. Tengo fotos del mantel" (Mail de Monica Bader a R. Rohland 14/12/2018).
          Puede tratarse, por ende, de una tradición alemana cuyos reflejos en la Argentina este texto
          podrá ayudar a reconstruir.
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