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SEMBLANZA DE LOTTE FRÖHLICH DE THUMANN            121



                 El Ing. Forestal Sergeii Schajovskoj, emparentado con la nobleza rusa, había
              escapado de la revolución bolchevique y en San Martín de los Andes, desarro-
              lló el Arboretum Pucará, orientado a experimentar la adaptación de especies
              exóticas y estudiar las nativas. Sus aportes científicos fueron reconocidos y hay
              especies clasificadas con su nombre; Ceromitia schajovskoii, Barypus schajovs-
              koii, Drepanicus gayi schajovskoii, son algunas de ellas.
                 Lotte acompañaba a los dos estudiosos en las salidas nocturnas para cap-
              turar insectos. Ella llevaba su cámara y pantallas de iluminación. Tomaba foto-
              grafías y ayudaba a los coleccionistas a armar, con una sábana, una especie de
              carpa dentro de la que encendían un farol portátil. Allí llegaban los insectos
              atraídos por la luz, donde Mario y Sergeii los atrapaban y guardaban en frascos.
                 Esas excursiones eran a Chapelco, Laguna Rosales, Lolog, Quila Quina, cerro
              Malo…De ellas dan cuenta los hijos de Mario Gentili y Don Eberardo Hoepke
              –responsable de plantaciones forestales en la provincia del Neuquén– oriundo
              de Alemania y amigo de los Thumann desde su llegada, que en una oportunidad
              compartió una de esas salidas y recuerda la alegría de Mario y Sergeii cuando
              capturaban una especie infrecuente.
                 Las salidas ocurrieron a fin de la década del ’50 y en los años ’60. Es fácil
              imaginar los preconceptos de la época ante las excursiones nocturnas de una
              mujer y dos hombres; sin embargo, el aprecio y el respeto que las tres perso-
              nalidades inspiraban, descartaba hasta las insinuaciones más mínimas. A Car-
              lota los vecinos la trataban con mucha consideración y cariño. Era lo que ella
              infundía.
                 Una anécdota que recuerda su hija Gertrude da cuenta de ello. Su madre
              caminaba seguida por uno de sus perritos por una senda solitaria. La silueta
              delgada y juvenil y el andar ágil, motivó que dos soldados conscriptos que
              andaban por allí a caballo, al verla deslizarse de espalda, le chistaran varias
              veces esperando su reacción, creyendo que era una muchacha. Después de un
              momento, Lotte se dio vuelta y preguntó "Soy Carlota, la fotógrafa, ¿qué pasa?".
              Al reconocerla, inmediatamente se disculparon y siguieron su camino.
                 Desde mediados de la década de 1950 y durante los largos años en que Lotte
              afrontó sola el cuidado de sus hijos, durante un tiempo mantuvo una relación
              afectiva con el Ing. Schajovskoj. Este vínculo incluyó visitas y excursiones en las
              que participaban los chicos Thumann. Sergeii y Lotte compartían alegrías, pre-
              ocupaciones, el gusto por la música clásica, intercambio de libros, charlas… Ella
              también traducía cartas al alemán, que él enviaba a centros científicos europeos.
                 A Carlota le gustaba mucho bailar y en las fiestas que se hacían en el salón
              de los Bomberos Voluntarios, lo hacía con Sergeii. "Se usaban las polleras acam-
              panadas y las de ellas se movían a un lado y otro con la música… y a Carlota se
              la veía contenta", según el recuerdo de Berta Olga Ragusi, vecina de la localidad.
                 Sus manos no estaban nunca quietas: cocinaba, dibujaba, cosía, tejía, pin-
              taba con acuarelas, hacía muchas manualidades, confeccionaba cuadros
              pegando semillas de distintos colores sobre el bastidor… También compartía
              recetas que todavía se siguen familiarmente, como una forma de agasajar el
              paladar y la memoria amorosa.
                 Fue socia fundadora del Club Náutico y socia del Club de Jardinería Lanín,
              que había sido fundado por Mary Tranak de Richard.
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