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          crático, nostálgico de la monarquía y del Kaiser. En lo científico cabe destacar
          que fue un adversario declarado de la teoría de la evolución de Darwin, a la que
          trató de rebatir, creando una teoría propia que propagó en múltiples conferencias
          y charlas y en un número importante de artículos, hoy olvidados.
            Como se desprende de la autobiografía citada, aún en 1925 creía firmemente
          que el Imperio Alemán no había sido el culpable del estallido de la primera gue-
          rra mundial, sino que, muy al contrario, siempre habría llevado una política pací-
          fica con respecto a los países circundantes y que la guerra la desataron los
          envidiosos países vecinos .
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            Elisabeth estudió el oficio de bibliotecaria y trabajó por varios años en la
          biblioteca universitaria de Kiel. Su hermana Annemarie se convirtió en profesora
          de música.
            A invitación de Rodolfo Funke, Elisabeth, Annemarie y su madre Ana (her-
          mana de Rodolfo) viajaron a la Argentina, zarpando en el barco Cap Roca el 23
          de septiembre de 1903 (Staatsarchiv Hamburg, Auswandererlisten), pero la tra-
          vesía por mar provocó una crisis nerviosa en la madre y a pocas semanas de
          haber arribado a Buenos Aires, las tres regresaron anticipadamente a Alemania,
          siendo la madre internada en un sanatorio, donde al corto tiempo murió de forma
          súbita (Reinke 1925: 204-207).
            Para ejercer su profesión de profesora de música y cellista, en 1914 Anne-
          marie se mudó a Marburgo; Elisabeth renunció a su trabajo en la biblioteca
          universitaria de Kiel y la acompañó, haciéndose cargo del hogar que compartían
          en Marburgo (ibid.: 214).
            Al estallar la guerra en julio de 1914, Elisabeth, con el fervor patriótico típico
          de ese momento, se presentó como voluntaria para trabajar de enfermera auxi-
          liar. Pero al corto tiempo, y gracias a sus conocimientos del idioma italiano, pasó
          a formar parte de un equipo de traductores que analizaba y traducía artículos
          de la prensa italiana  e internacional en una oficina de propaganda bélica ale-
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          mana. En un breve artículo autobiográfico, "Como llegué a ser pacifista – de
          patriota alemana en el partido ‘Vaterlandspartei’ (Partido Patriótico)", aparecido
          en 1960 en la revista Versöhnung und Friede (Reconciliación y Paz), la revista de
          la Asociación Alemana de Reconciliación (E. Reinke 1960), narra cómo empe-
          zaron a surgirle dudas al constatar en la prensa de los Aliados el mismo fervor
          patriótico, el mismo entusiasmo bélico y la misma firme convicción de una vic-
          toria inminente que reinaban en Alemania. A veces en las traducciones aparecían
          los mismos términos triunfalistas, utilizados por ambos lados. Se preguntaba
          entonces cómo eran posibles tales autoengaños o mentiras. No obstante –pro-


          5  Ibid.: 294-5 comenta el estallido de la primera guerra mundial de la siguiente manera: "Esta
          guerra me pareció la locura más absoluta que jamás haya atormentado la historia de los pueblos,
          y a sus instigadores, entre los cuales no conozco a ningún alemán, como los criminales más
          grandes; el embuste, de que el capitán general von Moltke le habría sugerido al Kaiser una gue-
          rra preventiva y que éste habría hecho suya la idea, nunca lo he creído. Pertenece a los méritos
          innegables del Kaiser el haber deseado la paz durante todo su tiempo de gobierno, y algunos
          exabruptos espontáneos pronunciados en momentos de un momentáneo malhumor no han
          tenido influencia en la política exterior alemana, básicamente pacífica. La guerra nos fue impuesta
          y fue –pese a las declaraciones de guerra (del canciller) Bethmann- una guerra defensiva."
          6     Italia permaneció neutral hasta 1915 y luego entró en la guerra del lado de los Aliados.
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