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LAS ARCAS DE LA MUSA (FINANZAS DE LOS TEATROS) 121
vimos, Ney era un propagandista nazi cuyo teatro había presentado docenas de
obras a favor del régimen durante la Segunda Guerra Mundial y había escrito
numerosos artículos que apoyaban al nazismo en el Deutsche La Plata Zeitung,
Der Deut sche in Argentinien y después de la guerra en Der Weg. Los esfuerzos
de Ney por reivindicarse y conseguir el apoyo financiero del Ministerio de Asun-
tos Exteriores le impedían admitir la verdad, y mucho menos arrepentirse. En un
ambiente todavía polarizado por el pasado reciente, Ney nunca confrontó ni
reconoció públicamente sus fechorías.
Cae el telón: muerte en Buenos Aires
A principios de la década de 1960, el Deutsche Bühne tenía déficits insostenibles
y los funcionarios de Alemania Occidental buscaban soluciones (Lemmer 1999:
95-104). Ante la presión de los antifascistas, el Ministerio de Asuntos Exteriores
rechazó las sugerencias de Ney para fusionar su elenco con el Deutsche Bühne.
Los estudiantes más hábiles de Ney podrían haber aportado la energía que le
faltaba al elenco envejecido, pero su pasado nacionalsocialista (y su falta de arre-
pentimiento) fomentó el antagonismo entre los grupos en conflicto. El nivel artístico
del Deutsche Bühne disminuyó y las continuas crisis económicas en Argentina
exacerbaron las dificultades financieras del elenco. Los déficits alcanzaron los
60.000 DM (marcos alemanes) en la temporada de 1962 (BBRD a AA, 8/11/1961).
Por lo tanto, Bonn comenzó a considerar un nuevo comienzo con otro conjunto
(BBRD Memorando 1960; AA a BBRD, 15/12/1962; BBRD a AA, 1/1/1964).
El Ministerio de Asuntos Exteriores recurrió al Deutsche Kammerspiele (Tea-
tro de Cámara) de Reinhold Olszewski en Santiago de Chile, que había recibido
críticas muy positivas desde su fundación en 1949 (AT 15/9/1961; FP 29/4/1962;
AT 10/9/1962; FP 1/9/1963). Bonn invertía fuertemente en la compañía –170.000 DM
solo en 1962– y esto le permitía a Olszewski producciones artísticas importantes
(BBRD a AA, 8/11/1961). Además el Ministerio de Asuntos Exteriores calculó que
podría financiar actuaciones de mayor calidad y reducir los costos apoyando
solo a Olszewski. En 1965, decidió trasladar el Deutsche Kammerspiele a Bue-
nos Aires, donde permaneció hasta la remigración de Olszewski a Alemania en
1971. Bonn nunca financió a Ludwig Ney, pero Olszewski le ayudó con acceso-
rios, vestuario y asistencia técnica. Ney continuó presentando obras hasta 1972.
Aunque Olszewski prometió emplear a miembros del Deutsche Bühne, solo
Jacques Arndt encontró trabajo en su conjunto, y por lo tanto, la mudanza de
Olszewski a Buenos Aires significaba el fin del elenco. La revista alemana Vorwärts
reaccionó con un artículo titulado "Sterben in Buenos Aires", que arremetió con-
tra Bonn por "beligerancia contra la cultura alemana" (Streiter 1965). Tal vez la
acusación más perspicaz vino de Paul Walter Jacob. En un ensayo para el Israel
Forum, Jacob lamentó la desaparición de un teatro que le ofreció al mundo una
mejor imagen de Alemania durante su hora más trágica (Jacob 1965). Al definir
el elenco por su papel durante el período nazi, Jacob señaló la necesidad de
instalar una nueva compañía. En el último programa de mano del teatro, en 1964,
se enfatizó la división entre los germano-parlantes en Buenos Aires: "No nos
importa quién es usted, a qué escuela asistió, qué diario lee o a qué ‘grupo’

