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LAS ARCAS DE LA MUSA (FINANZAS DE LOS TEATROS) 119
Tercer acto: el nuevo protagonista de Bonn
Cuando la embajada de Alemania Occidental abrió sus puertas, vio al elenco de
Ludwig Ney y al Teatro Alemán Independiente como herramientas para frenar el
avance del comunismo en Sud América. Ambos teatros deseaban obtener fondos
de Bonn, por lo cual se pusieron a disposición de Alemania Occidental. El Teatro
Alemán Independiente, que había cambiado su nombre al de Deutsche Bühne
(Teatro Alemán) gracias a sus actuaciones en conjunto con celebridades invitadas
y su valor político como teatro judío y antifascista, comenzó rápidamente a reci-
bir subvenciones del Ministerio de Asuntos Exteriores. Esto influyó en el reper-
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torio de la compañía, que tuvo que abstenerse de varios dramaturgos que había
presentado anteriormente, tales como Brecht, Gorki y Toller. Los miembros
izquierdistas del elenco también tenían que conformarse con la agenda política
de Alemania Occidental.
En junio de 1955, seis semanas después del establecimiento de la OTAN y
el Pacto de Varsovia, el Deutsche Bühne presentó Don Carlos (1787), con el
embajador de Alemania Occidental Hermann Terdenge en el púbico. El Freie
Presse y el Argentinisches Tageblatt aprovecharon la ocasión para postularlo a
Schiller, el poeta nacional del pueblo alemán, como clarividente soldado de la
Guerra Fría. Ambos diarios enfatizaron la eterna preponderancia del manifiesto
de libertad de Schiller, afirmando que la lucha del Marqués de Posa por la liber-
tad fue contra los opresores soviéticos de ese momento, como lo había sido la
corte española en el siglo XVI (AT 29/6/1955; FP 29/6/1955). En 1959, las cele-
braciones del bicentenario del nacimiento de Schiller fueron nuevamente sinó-
nimo de panegíricos sobre la libertad. El Deutsche Bühne, ya muy dependiente
de las subvenciones de Bonn, presentó en voz alta las felicitaciones del canciller
Konrad Adenauer antes de inaugurar su vigésima temporada con Maria Stuart
de Schiller. El embajador alemán en Uruguay, Georg Rosen, presidió una puesta
de la obra en Montevideo, por la cual los programas proclamaron: "La idea de
la libertad es la expresión más íntima del ser de Schiller" (FP 15 de septiembre
de 1959). Bajo la mirada y la presión financiera de Bonn, representada metoní-
micamente por los Embajadores Terdenge y Rosen, los alemanes del Río de la
Plata simularon una cohesión mediante apariencias externas que respondían a
una realidad menos decidida.
Mientras tanto, Ludwig Ney se había embarcado en nuevos emprendimientos.
Ney entendió que la viabilidad de teatro alemán en Argentina dependía del entu-
siasmo de la primera generación de argentino-alemanes. Así que inició varios
proyectos para actores jóvenes en las décadas del 50 y 60, incluyendo la Litera-
risch-Künstlerische Gesellschaft (Sociedad de Literatura y Arte) y el Zimmerthea-
ter (Teatro de Salón), que recibió un lugar en las instalaciones de la Escuela del
Norte. Aunque tuvo otra administración y la política había cambiado, la Escuela
del Norte fue la sucesora de la Goethe Schule, que durante el nazismo se había
alineado con la política nazi. También había muchas continuidades en padres de
3 En 1950 el Freie Deutsche Bühne cambió su nombre a Deutsche Bühne (Teatro Alemán)
y en 1964 volvió a cambiar el nombre a Deutsches Schauspielhaus (que también se traduce
a Teatro Alemán).

