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98 REGULA ROHLAND DE LANGBEHN
del autor y a la historia propia de este. Este tipo de documentos no tiene
tanto relieve a partir de la página 127, pero se integran entonces fotogra-
fías, recortes de diarios y cartas de los hermanos de Ruez; algunos son
originales pegados; otros, copias en la letra de Luis Ruez.
Los textos de la Crónica pertenecen desde la página 22 hasta la 112
a Joseph Georg Ruez, el abuelo del autor principal; una segunda sección
tiene textos del prelado Heinrich August Ritter von Ruez, su tío abuelo, y
a partir de la página 127 toma la posta Ludwig Ferdinand / Luis Fernando
Ruez, el nieto y sobrino nieto, huérfano de padre desde 1898.
La Crónica tal como se conoce fue obra de Ruez en dos ocasiones,
pues, como relata en un proemio a la versión existente, una primera ver-
sión comenzada en 1912 fue hecha encuadernar mientras todavía vivía el
tío abuelo, y la que se conservó la reemplazó con un nuevo tomo encua-
dernado en 1936, que se conserva hasta el día de hoy en la familia Ruez.
Después de materiales introductorios y varios árboles genealógicos,
las siguientes casi cien páginas se basan en notas sueltas del abuelo y
de la página 113 a 126 del hermano de este, el prelado. Ambos habían
reunido documentación acerca de su familia. Y fue el prelado quien en-
tregó al joven Ludwig Ferdinand los documentos antiguos pegados en la
Crónica existente y las notas históricas sobre casamientos, nacimientos,
formación, compras de propiedades, hipotecas y muertes de familiares.
Este conjunto contiene unos pocos incidentes de la vida del bisabuelo,
el constructor de carros Lorenz Ruez, que había nacido cerca de Salem
en el lago de Constanza en 1801 (Familienchronik ms.: 22) y, después
de aprender su oficio, ya casado con Franziska Bobletter, se asentó en
la ciudad de Lindau. Se lee en los documentos probatorios, con breves
explicaciones de parte del abuelo, Joseph Georg Ruez, además de los
documentos referidos a su propiedad en Lindau, sobre la carrera del otro
hijo de Lorenz, Heinrich August, el futuro prelado: abandonó la artesanía,
realizó estudios de teología y asumió el cargo de preceptor de príncipes
en la corte bávara. Los documentos pegados a veces tienen varias pá-
ginas que se agregan al número de las hojas encuadernadas, en las que
Ludwig compiló las anotaciones heredadas. En el proemio leemos:
Cuando murió mi abuelo Josef Georg, los documentos de la familia
pasaron a manos de mi tío abuelo, el prelado Heinrich August von Ruez,
quien me entregó parte de ellos aún en vida, aunque encontré la mayor
parte en el legado en un paquete especial que llevaba mis señas. La cró-
nica consistía en tres cuadernos y muchos documentos sueltos. Mientras
todavía vivía el tío abuelo, guiado por él, yo había comenzado a ordenar
estos documentos e hice encuadernar este libro, “que a él le pareció muy
grandioso”, y había comenzado con las primeras entradas, dejando libres
las primeras páginas. Así es posible que recién un año después de co-
menzado el libro se escribiera este prefacio, con la finalidad de mostrar
las pautas según las que en el futuro deberá ser compuesta la crónica.
(Familienchronik ms.: 2)
Ruez copió e integró todos estos materiales que heredó en 1911, agre-
gó muchas paginas referidas al tío abuelo, la persona de mayor relieve de

