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MATERIALES AUTOBIOGRÁFICOS Y TEXTOS DE LUIS FERNANDO RUEZ 99
su familia por su carrera eclesiástica y su papel de preceptor de dos prín-
cipes bávaros. Copió a mano su muy largo y pormenorizado testamento.
A partir de la página 148 se centra en su propia vida, siempre colocando
entre medio documentos probatorios.
En 1936 decidió desarmar el tomo entero, que, según relata, se había
estropeado en las andanzas por diversas provincias argentinas. Según
manifiesta en la introducción, copió al pie de la letra los textos escritos
por sus antecesores y por él mismo, y volvió a pegar la documentación
entre las páginas encuadernadas. Probablemente estaban pegadas en
forma similar en la crónica original.
Imposible saber cuán al pie de la letra copió el autor las páginas hasta
la 248, pero llaman la atención varios paréntesis en los que dice que des-
de el presente de 1936 habría evaluado las situaciones descriptas de otra
forma que en el momento de asentarlas en la Crónica. Parecen indicar
que en efecto copió al pie da letra lo que había anotado antes. Pese a
estas señales de veracidad en el texto, en el curso de las investigaciones
realizadas desde la Argentina surgieron dudas acerca del título profesio-
nal y la aprobación como médico, obtenidos en Alemania por Ruez, y de
su actuación como líder político, que pese a la ayuda de informantes en
Alemania no han podido resolverse totalmente.
Solo desde fines del 1936 estamos ante un auténtico diario de Ruez,
que este seguiría escribiendo hasta su muerte en forma esporádica.
La lectura del texto es complicada. Está escrito en letra alemana anti-
gua (Kurrent) hasta 1938; a partir de ese año, en redonda (Familienchronik
ms.: 256). La letra alemana se usó muchas veces con apuro, de modo que
los trazos se desdibujan y dificultan reconocer nombres o palabras poco
frecuentes (esto se indica en los fragmentos citados a lo largo de este
volumen reemplazando en la traducción lo no descifrado con [ilegible] o
señalando que transcribimos palabras o nombres dudosos).
Las entradas manuscritas a la Crónica a veces resumen varios años, a
veces son párrafos extensos; muchas veces, notas escuetas. Las páginas
que han sido traducidas para este Cuaderno se refieren a los comienzos
de la familia Ruez en la Argentina, o sea, su primer paso por Buenos Aires
y los dos años en Charata, coincidiendo su tema con el de la narración
“Todo comienzo es difícil” para facilitar la comparación entre la exposi-
ción documental y la literaria.
En la Crónica podrán considerarse de interés histórico algunos pa-
sajes anteriores a la emigración a la Argentina, no publicados en este
cuaderno. Tratan sobre la actuación de Ruez durante la Primera Guerra
Mundial, en todo el curso de la cual estuvo destinado al frente occidental
como personal de sanidad militar, como documentan en una nota a su
artículo Gallero y Cebolla Badie, y se refieren luego a la parte que tomó
en la política alemana durante los primeros dos años y medio, tan con-
vulsionados, después de la guerra. Uwe Lohalm (1970: 296-298, 306 y
nota 50) refiere que el doctor Ludwig Ruetz —el apellido aparece en dos
variantes, con y sin la t— se destacó como orador partidario en los mítines
que se organizaban en los pueblos cercanos a Múnich. Acorde con esto,

