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100 REGULA ROHLAND DE LANGBEHN
nuestro Luis Fernando Ruez en la mitad del camino de su vida se propone
al lector con el perfil de un celoso católico antisemita, adversario de los
comunistas que durante algunos meses rigieron la República de Consejos
(Räterepublik) bávara. Se presenta como un orador público que en los
pueblos cercanos a Múnich, Rosenheim, Tegernsee, Aibling, Heufeld y
otros, incluyendo ocasionalmente el Hofbräuhaus en Múnich, exponía con
éxito conferencias cuyo título y temas son los expuestos por Lohhalm:
el Talmud, la dominación universal de los judíos y similares . Imbuido
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de ideales völkisch (nacionalistas) y miembro de la Sociedad Thule que
difundía esta ideología, informa que dirigió una compañía paramilitar de la
agrupación bávara Oberland, que pronto rivalizó con el naciente nacional-
socialismo. Cuando poco a poco muchos de los miembros de Oberland
se fueron integrando a este movimiento, él, entre otros, no quiso some-
terse al liderazgo de Adolf Hitler, quien comenzaba a perfilarse junto con
el fundador del partido, Anton Drexler. A la larga, según relata, cedió a las
violentas presiones porque a la vez se sintió perseguido por los comu-
nistas y el partido real bávaro. Esta situación lo empujó a mediados de
1921 a exiliarse en la Argentina. Junto con su ferviente catolicismo, esta
temprana hostilidad explica los problemas que enfrentó Ruez una década
más tarde con grupos nacionalsocialistas entre los alemanes de Puerto
Rico, Misiones.
Gallero y Cebolla Badie (en este Cuaderno: nota 25) detallan la carrera
de Ludwig Ruez en el servicio militar sanitario. Esta carrera expone a du-
das el título universitario y la aprobación de médico del biografiado, al que
se debió remitir como base de su trabajo como médico en la Argentina.
Se intuye la posibilidad de que en la segunda redacción del libro Ruez re-
inventara su pasado en 1936, luego de haberse introducido como médico
en varios territorios nacionales argentinos.
El fragmento que presentamos traducido muestra que a causa de la
inflación galopante en Alemania los marcos alemanes que había llevado
Ruez se redujeron a migas hasta que llegó a destino, de modo que en
vez de la situación acomodada preparada desde Alemania le tocó un co-
mienzo inesperadamente duro, mitigado sin embargo por haber traído un
nutrido equipaje y su experiencia sanitaria.
25 Conviene observar que lo expuesto en la Crónica está en desacuerdo con datos
recabados por historiadores alemanes que investigaron la escena nacionalista de los
primeros años de la posguerra en la zona bávara: el doctor Ludwig Ruetz al que se
refiere el ya mencionado Lohalm (id.) se nombra allí como abogado en Rosenheim. Los
títulos de las conferencias mencionadas por Ruez son los mismos a los que se refiere
este autor, y sus actividades políticas son similares. Pero difieren las profesiones: el
Ruez de la Crónica se dedicaba a la medicina. Lohalm (id.) lo encontró como fundador
de grupos nacionalsocialistas en los alrededores de Múnich. Pero en sus notas auto-
biográficas Ruez no se atribuye estas gestiones, si bien manifiesta haber fundado una
formación paramilitar. Lo relatado por él al calor de los hechos curiosamente no coin-
cide con las informaciones de estos historiadores. Desde ya, Lohalm o Hellerer (2014),
como vimos, no pudieron tomar nota de la Crónica que se ha encontrado hace pocos
años en Misiones.

