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Luis Fernando Ruez


                                              Traducciones de Beatriz Romero


                        Familienchronik ms. Buenos Aires,
                                  Charata, 1921-1924       1




               /215, desde renglón 3/

               [1921] 2

               Camino al Consulado me atropelló el tranvía. Quién pensaría que hay una
               ciudad en el mundo donde las calles son tan estrechas que no se lo ve a
               uno ni siquiera cuando anda por la vereda. Pero nada malo me sucedió.
                  Quedamos consternados cuando el cónsul se negó a darnos el paso
               libre a Paraguay. El viaje hacia allí habría costado 480 pesos argentinos
               para cuatro personas, pero yo no tenía más de 80, de los cuales debía 40
               al hotel. La situación era más que crítica. Por primera vez me sentí como un
               verdadero mendigo, un mendigo castigado por su amor a la patria. Mi mu-
               jer y mis hijos hicieron de tripas corazón. Fui al Consulado alemán, donde
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               el doctor Stichel me ofreció un cargo de asistente en el Hospital Alemán .
               Pero lo rechacé; quería esconderme de la gente, todo el mundo me repug-
               naba. Me llevó entonces amablemente ante las autoridades de Emigración
               y me consiguió un pase libre al Chaco argentino. Aun hoy le agradezco este
               gesto cordial. Yo le había contado abiertamente que era refugiado político.
               Bien, compré algunos artículos de primera necesidad, como un hacha, una
               pala y un machete, y esa misma noche —era un viernes— partimos de la
               estación Retiro rumbo al Chaco con los pasajes costeados por el Estado.
               Los asientos, de segunda clase, eran cómodos, y nosotros, inmigrantes
               todos a la Argentina , llenábamos un vagón entero. Debíamos abastecernos
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               por nuestra cuenta, por lo que de los 40 pesos que había tenido en Buenos
               Aires al llegar a destino no me quedaban más de 30. Y con estos pensaba
               forjarme una nueva existencia. (Cuando al día de hoy, 1936, imagino la si-
               tuación de aquel entonces, me parece una locura) .
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               2    El manuscrito trae aquí en lugar visible y escrito en grande “1922”, pero el texto des-
               miente esta entrada como errónea.
               3    Las investigaciones de Hans Knoll referentes al doctor Stichel no corroboran lo que
               aquí recuerda Ruez, véase en este Cuaderno, p. 39. (N. de la E.)
               4    El barco en que arribó Ruez desde Hamburgo no está consignado en la base de datos
               del Centro de Estudios Migratorios Latinoamericanos (CEMLA). (N. de la T.)
               5    Este es uno de los comentarios agregados por el autor en ocasión de la copia hecha en
               1936 en Misiones, cuando hizo encuadernar un nuevo libro de hojas blancas al que pasó
               los documentos conservados en el original estropeado durante la estadía en el Chaco y

               Cuadernos del Archivo V/9 (2021): 103-136
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