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46 KARL BECK BERNARD
tocan. Hace diez años no había más que /10/ la compañía de vapores co-
rreo entre Southampton y Buenos Aires; luego se agregó a ella desde Bur-
deos una segunda, la compañía francesa Messageries impériales. Además
existen ahora en Liverpool dos compañías de vapores, otra en Londres y
últimamente se fundó una en Génova y otra en Marsella. Todas estas com-
pañías hacen viajes mensuales; incluso, en el breve tiempo de su existencia
la última tuvo tanto éxito con mercaderías y pasajeros que reduplicará en lo
posible cuánto antes sus servicios, realizando un viaje semana por medio.
La navegación fl uvial en el Río de la Plata, el Paraná y el Uruguay ocu-
paba, en el año 1867, a 52 barcos a vapor y 2.538 veleros de todo tipo y
tamaño, con un contenido de 11.490 toneladas; emplea a 14.544 personas
y mueve 60 millones de francos. En los astilleros de Buenos Aires, Santa
Fe y Corrientes estaban en curso de construcción más de 80 embarcacio-
nes, y todo el tiempo están llegando desde Estados Unidos, desde Italia e
Inglaterra nuevos barcos a vapor y veleros destinados a esta navegación
interna. El noventa y dos por ciento de los barcos pertenece a italianos o
son tripulados por ellos.
En una zona totalmente plana los caminos son fáciles de trazar, se for-
man por sí solos bajo el tránsito y se puede pasar por doquier. Las aguas se
cruzan en su mayoría con balsas, ya que en pocos lugares se han edifi cado
puentes. La comunicación entre todos los pueblos importantes se realiza
con diligencias y las cartas se envían a todos lados regularmente mediante
estas mensajerías o chasquis a caballo. Ciento veinticinco ofi cinas postales
están diseminadas en todo el territorio argentino. Con un sello postal de 5
centavos o 25 centimes se franquea una carta a cualquier destino del inte-
rior; los periódicos e impresos se transportan sin cargo.
En ningún país de la tierra son más fáciles de tender ferrocarriles que
en este, que consta en todas partes de un suelo plano y fi rme y en ningún
sitio interpone obstáculos o difi cultades naturales. La ciudad de Buenos
Aires es el centro de una pequeña red de vías férreas, que la comunica en
todas las direcciones con las importantes ciudades y distritos y que se está
ampliando continuamente. Se ha decidido la construcción de un ferrocarril
de Buenos Aires a Mendoza, y otras grandes líneas han de emprenderse en
el cercano futuro. En la provincia de Entre Ríos existe un pequeño ferrocarril
entre Gualeguay y el puerto fl uvial Ruiz, y ya se están haciendo los estudios
preliminares para otros entre Paraná y Nogoyá, y entre Concordia y Merce-
des en la provincia de Corrientes. En la provincia de Santa Fe existe el Fe-
rrocarril Central Argentino, que une Rosario con Córdoba; al momento está
en funcionamiento hasta una pequeña ciudad llamada Villa Nueva, unos
dos tercios del camino, y se /11/ terminará totalmente en el curso del año
1868. La prolongación de esta vía desde Córdoba, tanto hacia las restantes
provincias como a través de la Cordillera de los Andes a Chile y el Océano
Pacífi co, no es más que cuestión de tiempo.
Una conexión telegráfi ca, con cable subacuático, existe entre Monte-
video y Buenos Aires. Desde esta última esta línea se prolongará pronto
hacia Rosario y de allí a lo largo del tren a Córdoba. También se está esta-
bleciendo una conexión telegráfi ca entre la provincia Entre Ríos y la Banda
Oriental o República del Uruguay.

