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LA REPÚBLICA ARGENTINA COMO DESTINO DE LA INMIGRACIÓN. 1868  51



               guen existiendo los remanentes de estas razas principales y de varias de sus
               ramas menores, parte en estado salvaje, parte en estado bastante civiliza-
               do, pero están perdiéndose rápidamente y se están mezclando poco a poco
               con la población blanca de raigambre europea. Esta última, que al principio
               se componía solamente de españoles, a partir de 1824 está compuesta por
               inmigrantes de todas las naciones. La continua mezcla entre todas las ra-
               zas y colores confi ere a la población una curiosa diversidad. El habitante del
               campo argentino vive casi siempre a caballo y con el nombre de gaucho se
               lo conoce como el mejor hombre a caballo del mundo. En las ciudades más
               importantes la población tiene un aspecto y carácter totalmente europeo.
                  El idioma del país es el español, que los inmigrantes por lo general
               aprenden fácilmente en poco tiempo, pero se escucha ante todo en las
               ciudades, casi con la misma frecuencia, hablar inglés, francés y alemán. El
               italiano menos, aunque entre los extranjeros el mayor número son italianos,
               porque estos cambian muy rápido su lengua nativa por el español. En las
               colonias se habla casi solamente el alemán y el francés.
                  Las costumbres son apacibles y simples. En las relaciones personales im-
               pera la más ilimitada libertad. La postura de los argentinos frente a los inmi-
               grantes es muy benévola y servicial. Los habitantes del campo se destacan
               especialmente por su hospitalidad. La caballerosidad y el honor españoles
               se heredaron como rasgos fundamentales del carácter popular; con este se
               combina una gran frugalidad, pocas exigencias, una facilidad para soportar
               carencias, pero a la vez mucha indolencia y pocas ganas de trabajar.
                  Referente al aumento natural de la población se ha observado para el
               lapso de tiempo entre 1850 hasta 1860 lo siguiente, referido a 350.000 ca-
               samientos, nacimientos y fallecimientos: se cuenta un matrimonio cada 140
               habitantes, un nacimiento por cada 22 y una muerte cada 44 de ellos. Un
               quinto de los nacimientos son ilegítimos. Ya que los nacimientos son el
               doble en cantidad que los fallecimientos, la población debe duplicar su nú-
               mero en 25 años. Pero mediante la creciente inmigración el aumento ocurre
               cada vez más rápido.
                  Es que desde hace diez años la inmigración se más que triplicó, lo que
               se puede ver en la siguiente tabla. Sus números fueron:


                             En el año  1858      4.658  personas
                                “      1859        4.735     “
                                “      1860        5.656     “
                                “      1861        6.301     “
                                “      1862        6.866     “
                                “      1863      10.408      “
                                “      1864      11.682      “
                                “      1865      11.757      “
                                “      1866      13.959      “
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