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54 KARL BECK BERNARD
cercanías, en ese lapso se les procura un empleo u ocupación provechosa,
y como siempre la demanda de trabajadores de todo tipo es mucho mayor
que el número de los que arriban, por regla general estos encuentran em-
pleo antes del término obligado de ocho días.
Personas que se dirigen a las colonias o en general al interior, también
son albergados por la comisión en el albergue, y las apoya en su traslado
a destino, que suele tener lugar en el curso de la semana reglamentaria. Si
por obstáculos imprevistos el viaje se atrasa más allá de esta fecha, podrán
seguir viviendo en el hotel de inmigrantes, pero luego del octavo día ya no
tienen derecho a la alimentación gratuita.
La Comisión de Inmigración informa a todos los inmigrantes de las re-
glas siguientes y en su propio interés les recomienda cumplirlas al pie de
la letra.
1) Los comandantes de las embarcaciones de la Comisión de Inmi-
gración poseen un permiso escrito en varios idiomas, provisto de
la fi rma del señor von Bartels y el sello de la Comisión, que docu-
menta su derecho de desembarcar a los inmigrantes. Se aconseja
a estos que solo se confíen a los comandantes que presentan este
permiso, porque son ellos solamente quienes los llevan a tierra sin
cargo, o sea, a costas de la Comisión de Inmigración.
2) En la llegada del barco a Buenos Aires de cada grupo o familia solo
debe desembarcarse por el momento una sola persona y presen-
tarse en la ofi cina de la Comisión de Inmigración, para recibir las
directivas del secretario y volver a bordo con las mismas, donde
sus compañeros de viaje deben esperar con su equipaje hasta su
regreso. Esto da la posibilidad al secretario de la Comisión de Inmi-
gración de dar directivas que ahorran muchos costos innecesarios,
especialmente si se trata de seguir viaje hacia el interior. /19/
3) Las personas que piensan alojarse en el albergue no deberían tirar
sus colchones del viaje y sus utensilios para cocinar y comer, sino
traerlos a tierra.
4) También se evitan trabajos y costos si se dispone el equipaje de
tal manera que todos los bultos sean fáciles de manejar y de subir
y bajar. Bultos demasiado grandes y pesados pueden ocasionar
molestias y problemas, de modo que es mejor repartir las cosas en
un número mayor de piezas de equipaje.
5) Finalmente se advierte a todos los inmigrantes que no se dejen
seducir por los embustes y la persuasión de personas que sola-
mente les quieren imponer sus servicios con el fi n de aprovecharse
de ellos. En cambio, deben confi ar totalmente en el secretario de
la Comisión de Inmigración, al que remunera el Gobierno y cuyos
servicios frente a los inmigrantes son del todo desinteresados. El
mismo también está siempre preparado para aconsejar e informar
a cada uno según su mejor saber.

