Page 61 -
P. 61

LA REPÚBLICA ARGENTINA COMO DESTINO DE LA INMIGRACIÓN. 1868  59



               estas propiedades campesinas, nunca tuvo un carácter violento, sino que
               era una relación de servicio patriarcal. Proporcionaba al rico hacendado un
               numeroso séquito en su hogar, al que tenía la obligación de mantener, pero
               cuyo trabajo le correspondía sin mayores remuneraciones adicionales. Su
               abolición ya se decidió en 1813 y la Constitución de 1853 deshizo sus últi-
               mos rastros . En tiempos anteriores los propietarios de fi ncas cerca de las
                         23
               ciudades solían mantener hermosas plantaciones de naranjos, durazneros
               y otros árboles frutales, sembradíos extensos de tabaco y algodón para el
               uso de la casa y la venta, campos de cereales y batatas y una huerta para
               el uso propio. Pero cuando terminó el trabajo esclavo, tuvieron que aban-
               donar estos cultivos y solo en años recientes algunos ricos hacendados
               comenzaron a practicar la agricultura a gran escala, cuando percibieron
               que esto redundaba en ganancia para ellos. Por lo demás, la agricultura de
               los criollos /24/ se limita a pequeñas parcelas, que cultivan muy superfi cial-
               mente y sin conocimientos agropecuarios algunos gauchos en medio del
               campo alrededor de sus ranchos. El suelo, sin embargo, es tan fértil que
               pese a todo con frecuencia logran cosechas muy abundantes. Pero la es-
               peranza del país, en tanto su futuro desarrollo y grandeza ha de descansar
               en la base sólida y acorde a la naturaleza de una agricultura desarrollada
               hasta su extremo fl orecimiento, se apoya totalmente en las colonias agrí-
               colas, compuestas por familias de campesinos inmigrados y que se están
               multiplicando con nuevas fundaciones.
                  Todas las colonias de la República Argentina y también los dos fl ore-
               cientes establecimientos similares en la Banda Oriental (la colonia de los
               Valdenses y Nueva Helvecia, cerca del Rosario Oriental) deben su origen
               en forma mediata o inmediata a los esfuerzos realizados para la fundación
               de la primera de ellas, o sea, la colonia Esperanza cerca de Santa Fe, con
               la prosperidad que originaron y su repercusión. Pero como aquí no nos
               ocupamos de la historia, de su origen y paulatino desarrollo  sino de re-
                                                                   24
               presentar su situación actual, repasaremos, para lograr mayor simplicidad
               y claridad en la exposición, cuáles colonias existen en cada provincia, de-
               jando como última la Provincia de Santa Fe, si bien fue la iniciadora, porque
               con ella nos deberemos ocupar más tiempo.
                  En la provincia de Buenos Aires nombraremos primero la Colonia de
               Baradero, situada cerca de la pequeña ciudad del mismo nombre, a orillas
               del Río Paraná, a unas cuarenta leguas de Buenos Aires. Pasa por ella el
               pequeño río Arrecifes, que proporciona continuamente agua a la población



               23  Es un error del autor: en 1813 se suprimió la esclavitud declarando la “libertad de vien-
               tres” o sea sólo la libertad de los futuros hijos de los esclavos; en 1853 se abolió defi niti-
               vamente la esclavitud, quedando libres los que aún eran esclavos.
               24  Quienes tengan curiosidad por la historia de la introducción de las colonias y desean
               obtener en general informaciones pormenorizadas sobre el país y la situación en él, remi-
               timos a la obra en francés La République Argentine par Charles Beck-Bernard, ancien di-
               recteur de la colonie de San Carlos près de Santa Fe, que puede conseguirse en la librería
               E. Dubois y Cía. en Lausanne, al precio de 2 francos. (Nota del Autor). Dicho libro fue tra-
               ducido al castellano con el título La República Argentina por Lutecia Piarron de Campana
               en 1958 y vuelto a editar por Adriana Cristina Crolla en Santa Fe: Ediciones UNL, 2015.
   56   57   58   59   60   61   62   63   64   65   66