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              La segunda colonia en la provincia Entre Ríos se llama Villa Urquiza y
           está situada en una región muy diferente, a saber, en la orilla izquierda del
           /27/ río Paraná, a unas siete leguas de la ciudad de Paraná, que hace tiem-
           po fue la capital de la república y sede del gobierno nacional. La situación
           de esta colonia es muy conveniente, posee un buen puerto natural en el río,
           la zona tiene colinas y es pintoresca y podría ser bastante adecuada para
           cultivar vides. Su fundación también se remonta principalmente a 1857,
           aunque algunas familias ya estaban establecidas en el lugar un poco antes.
           Su población reporta para 1866 a 71 familias y 355 personas, pero duda-
           mos de esta información y pensamos que la colonia debe contar con por
           lo menos cien familias o quizás más. Nos faltan datos precisos acerca del
           número, sin duda grande, de animales de cría y de la producción agraria. La
           misma se conforma principalmente de trigo y llega a un monto importante.
           También se produce tabaco de excelente calidad y apreciable cantidad. Un
           estadounidense de nombre Forrest compró al lado de la colonia una pro-
           piedad considerable en la que instaló un gran molino a vapor y cultiva trigo
           en forma extensiva. La colonia posee una iglesia católica y otra protestante,
           y además una escuela. La población consiste en su gran mayoría de suizos
           y alemanes.
              La provincia que posee el mayor número de colonias agrarias, que ha
           comenzado con la fundación de las mismas y hace los mayores esfuerzos
           para instalar una cantidad siempre creciente de nuevas colonias, así como
           los mayores sacrifi cios voluntarios, es la provincia de Santa Fe. Y ya está
           cosechando los frutos de su política inteligente y liberal, pues la inmigración
           en continuo aumento, la producción creciente y la vida más movida del
           comercio y las comunicaciones aumentan su bienestar y a la vez su impor-
           tancia en todos los ámbitos de la vida del Estado.
              La primera de estas colonias lleva el nombre Esperanza y está ubicada
           del otro lado del río Salado al noroeste de la ciudad [de Santa Fe], de la que
           dista unas siete leguas. Fue fundada en el año 1856 por un empresario pri-
           vado, pero este se vio obligado poco después a renunciar a sus derechos
           a favor del Estado. Hubo como consecuencia un perdón general a favor de
           los colonos de los anticipos que habían recibido y de las condiciones que
           se les había impuesto. En agosto de 1867 su población contaba 289 fami-
           lias compuestas por 1.524 personas, en su gran mayoría suizos y alema-
           nes. Sus animales de crianza consistían en 5.863 vacunos, 1.194 caballos,
           348 ovejas, 971 cerdos. La producción del año transcurrido había llegado
           a 7.084 fanegas de trigo, 8.995 fanegas de maíz, 531 fanegas de cebada,
           81 quintales de manteca, 70 quintales de queso. Los restantes produc-
           tos, como chauchas, papas, batatas, huevos, etc., no se mencionaron. La
           siembra nueva de trigo fue de 540 fanegas, lo que representa unas 5.500
           jucharten [2.250 ha].
              La colonia posee una iglesia católica y otra protestante, dos escuelas,
           tres molinos a vapor, muchos ofi cios y comercios. /28/ Según las noticias
           de 1866, la producción había sido mayor el año anterior, a saber: 7.861
           fanegas de trigo, 15.980 fanegas de maíz, 450 fanegas de centeno, 893 fa-
           negas de porotos, 400 arrobas de batatas, 1.300 arrobas de papas, 13.428
           quintales de manteca, 350 quintales de queso. En exportación fi guraban
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