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60 KARL BECK BERNARD
y forma con el Paraná una isla grande que produce el mejor pastoreo
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para el ganado. Esta colonia fue fundada en 1856 por algunas familias del
cantón Friburgo, a las que les ha ido muy bien y que al presente poseen
viviendas hermosas y considerables ahorros depositados en un banco en
Buenos Aires. En el año 1866 la colonia había crecido a 150 familias y 873
personas, entre las que había muchos suizos y además alemanes, france-
ses, italianos y no pocos criollos. Al mismo tiempo su propiedad ganade-
ra ascendía a 750 cabezas de vacunos, 9.000 ovejas, 1.050 caballos, 100
cerdos y 3.000 aves. Esta colonia posee una hermosa escuela, instalada
por el gobierno; el camino a la iglesia de los católicos los lleva a la ciudad,
que está a escasos /25/ 45 minutos. El culto para los protestantes, que son
alrededor de un cuarto de la población, lo asumen por turnos los párrocos
alemanes de Buenos Aires.
Aquí a cada varón capaz de trabajar se le entrega gratuitamente un te-
rreno de unas 200 varas cada lado (unas 8 jucharten) , con la condición de
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rodearlo en el lapso de un año con una zanja, plantar árboles, levantar una
casa y cultivar la tierra. De modo que una familia con varios hijos adultos
puede recibir para cada uno de ellos uno de estos terrenos. Esta propiedad,
según los conceptos y necesidades argentinos, es muy pequeña, como se
verá muy bien más adelante, pero es sufi ciente para los colonos de Bara-
dero porque se ocupan casi exclusivamente de plantar papas, que crecen
excelentemente en esta zona, y para las que es sabido que se necesita
poco espacio. Las papas se venden muy caras para el consumo de las
ciudades Buenos Aires y Rosario, dado que la colonia se ubica más o me-
nos a la misma distancia entre las dos. La producción anual será de unos
20 a 25.000 quintales, mientras que los otros productos son relativamente
insignifi cantes.
Muy al sur de la provincia de Buenos Aires, cerca de la ciudad de Car-
men de Patagones, dos terratenientes están ocupados desde 1864 en
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establecer en sus tierras a colonos extranjeros que se dediquen tanto a la
agricultura como también desarrollen en mayor medida la crianza de ove-
jas. Aunque ofrecen algunas facilidades a las familias que se asientan, la
colonización se limita por ahora a pocas familias y avanza lentamente, por-
que el clima más áspero y la tierra desprovista de árboles no atraen mucho
a quienes llegan, y debe ser que les gustan tanto menos porque en otras
partes encuentran los más magnífi cos, fértiles y agradables parajes en in-
mensa extensión.
Aún mucho más al sur, cerca de la gran bahía de nombre Bahía Nueva ,
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y a orillas de un pequeño río de nombre Chubut, comenzó el año 1865 con
una colonia de galeses, escogiéndose el lugar tan remoto ante todo porque
25 El río Arrecifes desemboca en el río Baradero, un brazo del Paraná. Entre ambos hay
una extensa isla que probablemente es la que menciona el autor.
26 Medida de tierra suiza, como se ve aquí, de algo menos de media hectárea (la juchart
medía 0,36 ha, con algunas variaciones entre colonias). A ejemplo de Adriana Crolla uti-
lizamos el término suizo en sus diferentes formas. Cabe advertir que la pronunciación de
esta palabra es –aproximadamente– iújart, iújartn.
27 Probablemente se refi era aquí a los suizos Christian Heusser y Georges Claraz.
28 Es un error del autor; es al sur del Golfo Nuevo en la Bahía Engaño.

