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58 KARL BECK BERNARD
their industries and commerce [1866], y observamos que el desarrollo de la
cría de ovejas en la República Argentina está atrayendo la atención en tal
medida que están viniendo personas hasta desde Australia para dedicar-
se a estas actividades. Los conocimientos profesionales y las experiencias
que traen consigo desde allá llevarán poco a poco a que en esta actividad
se produzcan todas las mejoras que se puedan desear.
Los jóvenes que lleguen a Buenos Aires sin un capital tienen que estar
preparados para realizar cualquier trabajo manual o de servicio. Los que
quieran hacer el papel del patroncito y esperen encontrar empleos en ofi -
cinas, se verán amargamente defraudados. Es verdad que allá hay muchas
casas de comercio y que los empleados gozan de un sueldo muy decente,
mucho más que en Europa, pero los empleos no los consiguen inmigrados
noveles que no dominan el idioma y no conocen el negocio. Aquellos en
cambio, que traigan conocimientos técnicos, como los mecánicos y simi-
lares, encontrarán fácilmente un empleo ventajoso. Por lo general vale la
máxima de que conviene que al llegar uno se coloque en el primer empleo
que se ofrezca, sin mirar en qué consiste, como para que en lo posible
no quede ni un solo día sin ganar algo. Entonces se aprende lentamente
el idioma y se conoce el país, y con el tiempo siempre se encuentra la
ocasión de mostrar conocimientos y habilidades. En cambio, si uno busca
desde el comienzo encontrar un empleo según el gusto propio, queda va-
rado en el entorno caro, gasta el poco dinero que trajo consigo, se endeuda
y cada día lo lleva a más carencias y difi cultades, hasta que fi nalmente se
conforma aceptando situaciones mucho peores que las que al principio se
desecharon.
En general las grandes ciudades como Buenos Aires, Rosario y sus cer-
canías ofrecen las posibilidades más ventajosas para artesanos y personas
sin familia; en cambio, para familias que están en condiciones de fundar un
emprendimiento agropecuario será mejor avanzar hacia el interior, donde
se encuentran las colonias agropecuarias; allí podrán hacerse de una pro-
piedad raíz, y con trabajo y ahorro llegarán a un bienestar económico en
pocos años. Especialmente la provincia de Santa Fe ofrece para esto las
mejores perspectivas y veremos más adelante que el gobierno ha hecho
viable el asentamiento aun para quienes llegan sin dinero. Las familias que
piensan ir allí deben cuidarse de ser disuadidas en Buenos Aires de llevar
adelante su plan por ideas erróneas o persuasión interesada.
IX. Las colonias agrícolas
Aunque por naturaleza el suelo es sumamente apto para la agricultura, esta
ha sido generalmente desatendida o ejercida en forma muy defi ciente por
los criollos (con excepción de las provincias andinas, en las que se em-
plea el riego). Las causas principales de esta situación son, por un lado,
el hecho de que la ganadería constituye casi sin esfuerzo y sin trabajo una
rica fuente de ingresos y, por el otro, la falta de mano de obra, que se hizo
sentir ante todo a partir de la abolición de la esclavitud. La esclavitud, en

