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ERNESTO ALEMANN EN EL PERIÓDICO ARGENTINISCHES TAGEBLATT 75
defendía nada del gobierno anterior de Ramón Castillo, que había persistido
en su posición neutralista en la guerra. Aquellas expectativas positivas en
el gobierno militar radicaban en la posible apertura de una nueva etapa
para la “normalización constitucional”, en sintonía con vastos sectores de la
política argentina (García Sebastiani, 2005). Ahora bien, una de las primeras
cosas que hizo el gobierno de 1943 fue prohibir a los partidos políticos,
cerrar el congreso, clausurar las organizaciones antifascistas (por ejemplo,
Acción Argentina, donde participaba Ernesto Alemann) e imponer una
estricta censura a la prensa, de la cual fue víctima directa el Argentinisches
Tageblatt. Así, aunque no lo expresara de manera tajante, debido a la atenta
supervisión de las publicaciones editadas en el país, la dirección del periódico
compartía el diagnóstico del dirigente comunista Victorio Codovilla, quien
desde su exilio en la capital chilena, y en coincidencia con los argumentos
entonces esgrimidos por la embajada norteamericana, consideraba que el
objetivo de los sectores gobernantes era el de “establecer, consolidar y
ampliar una cabecera de puente en América” del nazismo, para que éste
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pudiera desarrollarse una vez finalizada la guerra (Codovilla, 1944) .
Es importante tener en consideración que los germanoparlantes antinazis
participaron activamente en un muy amplio y variado frente antifascista,
cuyos integrantes no presentaban muchos reparos en explotar al máximo
los múltiples sentidos, interpretaciones y redefiniciones que podía adquirir
el concepto “fascismo.” A este respecto y, de acuerdo a las circunstancias,
aquel término podía abarcar tanto a Hipólito Yrigoyen como a Agustín P.
Justo, así como a los liberales, socialdemócratas, sindicalistas, trotskistas,
e incluso, con cierta ironía podría decirse que hasta habían llegado a
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decirle fascista a Benito Mussolini . En ese marco, no debe resultar nada
sorprendente la percepción que los lectores del Argentinisches Tageblatt
pudieran tener sobre Perón quien, ya desde 1946 y como presidente, se
presentaba como un indiscutible líder de masas, llamado “el conductor”, que
gozaba de una relación directa con el pueblo, al que le hablaba en uniforme
sobre la comunidad organizada, el socialismo nacional, la revolución
nacional, y la tercera posición. Así, tanto a Alemann como a casi todos los
alemanes antinazis, les resultaba más fácil identificar a Hitler con Perón que,
por ejemplo, con un conservador catamarqueño como Ramón Castillo.
Una perdurabilidad de largo plazo
Más allá de su veracidad, ya fueran animadas por un auténtico
convencimiento, incentivadas por la propaganda bélica, o respondiendo a
una combinación de ambas cosas, las denuncias sobre una “infiltración
nazi” fomentadas por el Argentinisches Tageblatt durante las décadas
8 Citado en Piro Mittelman, Gabriel. El Partido Comunista de Argentina y el Frente Popular.
Una historia social, política y cultural (1935-1946). Tesis doctoral. Facultad de Filosofía y
Letras, Universidad de Buenos Aires, 2024, p. 194.
9 Un trabajo muy interesante para ver las múltiples caracterizaciones del fascismo por
parte del partido comunista de la Argentina en su etapa frentista es la mencionada tesis
doctoral de Gabriel Piro Mittelman.

