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70 GERMÁN FRIEDMANN
la Cámara de Diputados de la Nación fue testigo de diferentes proyectos
de ley impulsados el diputado socialista Enrique Dickmann y el radical
Raúl Damonte Taborda (quienes como Ernesto Alemann formaban parte
de distintas asociaciones antifascistas, y tenían como principales fuentes
las denuncias formuladas por los alemanes antinazis) con el objetivo de
investigar las actividades ilícitas emprendidas por los nacionalsocialistas,
quienes, desde su perspectiva, atentaban contra los intereses de la nación
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argentina . Esta postura era sostenida por dirigentes que no estaban
identificados con los muy diversos grupos que se autopercibían o fueron
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definidos por otros como “nacionalistas” . Ahora bien, entre estos últimos
se encontraba, por ejemplo, Carlos Güiraldes (h.), diputado del partido
Demócrata Nacional. Aunque apoyaba la investigación de las actividades
políticas de los extranjeros, alertaba no obstante sobre “el peligro de
una invasión israelita,” subrayando la existencia de escuelas judías cuya
instrucción era “tan contraria a los principios de nuestra nacionalidad como
la impartida en la más nacionalsocialista de las escuelas alemanas”. Al
mismo tiempo, su correligionario, Daniel Videla Dorna, consideraba que el
principal peligro venía de los “comunistas extranjeros y lamentablemente
argentinos” quienes “querían transformar las instituciones patrias al molde
marxista” (Congreso Nacional, Cámara de Diputados, Diario de Sesiones,
5/6/1939, p. 688-919).
Aquellas denuncias alcanzaron una enorme repercusión en la prensa,
en el Congreso y en la opinión pública en general, entre otras cosas,
porque se propagaron en un ambiente político que, independientemente
de las diferencias ideológicas, desarrolló un nacionalismo cada vez más
exclusivo que rechazaba los valores y la cultura de los inmigrantes como
algo ajeno a la “auténtica argentinidad,” una categoría que era tan ambigua
y exitosa como la previamente señalada Deutschtum. En este sentido, en
los debates parlamentarios de fines de la década del 1930 puede apreciarse
que para los compañeros de militancia antifascista de Ernesto Alemann, los
nacionalsocialistas quedaban fuera de la argentinidad. Por el contrario, para
Daniel Videla Dorna y Carlos Güiraldes (h.), quienes quedaban excluidos
eran los judíos y los comunistas (Friedmann, 2009, p. 191-212).
La evaluación de las supuestas actividades de infiltración
nacionalsocialista tuvo su punto culminante con la Comisión Investigadora
de Actividades Antiargentinas, que funcionó en la Cámara de Diputados
desde mediados de 1941 a 1943, momento en que las alineaciones
políticas locales eran interpretadas claramente bajo la óptica de los
conflictos mundiales contemporáneos -sobre todo, desde que los Estados
Unidos plantearan una cruzada democrática contra el nazismo y de que el
gobierno de Castillo fortaleciera su relación con los sectores del ejército que
simpatizaban con el Eje-. Esta comisión fue presidida en un comienzo por
5 La principal fuente de información de Dickmann fue la organización Das Andere
Deutschland. Por su parte, Damonte Taborda contó con la colaboración de Bruno
Fricke, líder de la agrupación Die Schwarze Front en Argentina. Es importante destacar
que los boletines oficiales de ambas instituciones eran publicados en la imprenta del
Argentinisches Tageblatt.
6 Sobre los “nacionalistas”: (Mc Gee Deutsch, 1999; Buchrucker, 1987; Devoto, 2002 y
Rock,1993).

