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ERNESTO ALEMANN EN EL PERIÓDICO ARGENTINISCHES TAGEBLATT 73
espionaje de agentes nazis que “ya había sido condenada reiteradamente
por el gobierno y la opinión pública argentina”. En este sentido, el
amplio consenso de las medidas propuestas por la ya extinta comisión
parlamentaria trascendía las fronteras ideológicas y partidarias. Esto quedó
evidenciado cuando, para justificar su nuevo alineamiento internacional, el
gobierno surgido de lo que Enrique Dickmann llamó “un cuartelazo nazi-
fascista” (Dickmann, 1949, p.324) -concepción que, como se verá en el
próximo apartado, compartía Ernesto Alemann- terminó recurriendo como
autoridad a una serie de investigaciones iniciadas, entre otros, por aquel
diputado socialista a partir de las denuncias originadas en el Argentinisches
Tageblatt (Friedmann, 2010, p.194).
“En la lucha por la libertad”
El 29 de abril de 1964 el Argentinisches Tageblatt publicó una edición
especial en la que conmemoraba los 75 años de su fundación. Allí Ernesto
Alemann escribió algo parecido a unas memorias (tituladas como el presente
apartado), donde señalaba que la lucha había sido el centro de su vida
política, y que siempre había combatido a los sistemas totalitarios. Entre
ellos que incluía a “la Rusia soviética, el fascismo de Mussolini, la Alemania
de Hitler, la España de Franco y la dictadura peronista” (Alemann, 1964).
En este sentido, en muchas oportunidades suele surgir la pregunta
sobre una supuesta o aparente contradicción en la postura del periódico
en general y de su director en particular entre una tajante oposición a la
dictadura nacionalsocialista y el apoyo a los gobiernos argentinos de la
“década infame”. Sin embargo, desde la perspectiva de la línea editorial del
Argentinisches Tageblatt y de Ernesto Alemann esto estaba muy alejado de
presentarse como contradictorio.
A este respecto conviene al menos considerar dos cuestiones distintas.
Por un lado, los motivos por los cuales los antinazis se oponían al tercer
Reich fueron muy diversos, e iban desde quienes distinguían en el nazismo
al enemigo de clase, hasta quienes acusaban a Hitler de haber traicionado
al “verdadero” nacionalsocialismo. En el caso de los liberales, como
Alemann, rechazaban al régimen imperante en Alemania porque veían en
él a un régimen de unanimidad ideológica que combatía a la democracia
republicana.
El segundo aspecto se refiere al concepto de “década infame”. Más allá
de lo que pueda pensarse sobre el mismo, resulta evidente que, mirando
la historia argentina en un plazo extenso, es una categoría que podría
utilizarse con la misma o mayor precisión para describir a muchos otros
períodos. Además, uno podría preguntarse: ¿“infame” comparada con
qué otra experiencia contemporánea? Seguramente no con la alemana,
que era lo que tenían en la cabeza una gran proporción de los lectores del
Argentinisches Tageblatt.
Ahora bien, es importante recordar que el término “década infame”
fue elaborado de manera retrospectiva por el periodista tucumano José
Luis Torres (quien por cierto distaba mucho de oponerse a los regímenes

