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76 GERMÁN FRIEDMANN
de 1930 y 1940 resultaron en un inicio funcionales tanto a los intereses
de sus adherentes como a los de sus opositores. Para unos y otros, el
sobredimensionamiento de las fuerzas del Tercer Reich –leído como un éxito
o un peligro– contribuyó a reforzar las respectivas identidades de antinazis
y nacionalsocialistas. Sin embargo, esto terminó siendo contraproducente
para el conjunto de los germano-argentinos, quienes compartieron el mismo
sentimiento de hostigamiento general hacia los alemanes.
Ahora bien, los informes sobre un nacionalsocialismo casi omnipresente
no sólo impactaron negativamente en el conjunto de los alemanes, sino que
además contribuyeron a generar una imagen de la Argentina (que en buena
medida pervive hasta el día de hoy) como un paraíso para los criminales de
guerra nazis. Aunque es cierto que algunos de ellos llegaron a la Argentina
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(entre los casos más relevantes se encuentran Eichmann y Priebke) , de los
miles de personas arribadas desde la Europa germanoparlante durante la
década posterior a la finalización de la Segunda Guerra Mundial, muy pocas
(entre 30 y 40) podían ser legalmente consideradas criminales de guerra
debido a sus actividades durante el régimen del tercer Reich (Meding,
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1999) . A partir de esto, la información sobre un nazismo omnipresente,
suministrada primero a los medios nacionales e internacionales, luego a la
Comisión Investigadora de Actividades Antiargentinas, y más tarde a los
exiliados argentinos en Uruguay, encontró una audiencia variada, muy bien
predispuesta a creer esas historias y que veía a Perón (con o sin razón) como
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un Hitler criollo o como el representante local del nazismo . Esos informes
instauraron un clima que allanó el camino para el desarrollo de distintas
teorías que señalaban la presencia, por ejemplo de Hitler o Bormann en
la Argentina, quienes habrían arribado con riquezas traídas de Europa, y
habrían sido rescatados por el gobierno para escaparse de los juicios de
Núremberg, o para regenerar al nazismo con la creación de un cuarto Reich,
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o para ambas cosas . Esto motorizó luego una exitosa industria que incluye,
entre otras cosas, libros, películas, documentales, y que responde también
10 Sobre el caso Eichmann: (Meding, 2021: 790-813). Sobre Priebke: Buch, 2024).
11 Por su parte, los estudios realizados por la Comisión para el Esclarecimiento de las
Actividades del Nazismo en la Argentina (CEANA) han estimado que el número total
de nacionalsocialistas y colaboracionistas presentes en la Argentina alcanzó los 180,
una cantidad sustancialmente menor a los miles que fueron denunciados en diferentes
oportunidades.
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La asociación entre Hitler y Perón fue bastante frecuente en el ámbito del antifascismo.
Desde luego que no hubo una alineación automática entre los antifascistas de la década
de 1930 y los antiperonistas de la siguiente. De hecho, el mismo Enrique Dickmann fue
expulsado del partido socialista por aliarse con Perón. Sin embargo, los alemanes
antinazis sin excepción tomaron esa postura.
13 La representación de la Argentina como un “paraíso nazi” y la tierra preparada para el
surgimiento de un cuarto Reich fue muy común en la prensa internacional. Uno de sus
principales promotores fue el político y diplomático español por entonces exiliado en las
Estados Unidos, Julio Álvarez Del Vayo, quien contaba con una estrecha relación con
algunos de los alemanes antinazis de la Argentina. Sus artículos habían sido publicados
frecuentemente ya desde la década de 1920 por el Argentinisches Tageblatt y durante
las siguientes no sólo por el diario dirigido por Alemann sino también por la revista Das
Andere Deutschland. (The Nation, 7/1/1950; y The Nation, 1/4/1950, 295).

