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ERNESTO ALEMANN EN EL PERIÓDICO ARGENTINISCHES TAGEBLATT 69
los alemanes (a veces también la raza, tanto en su acepción biológica como
étnica/nacional).
Hay que tener en cuenta que, salvo el Argentinisches Tageblatt, en
los primeros años del gobierno de Hitler el resto de las publicaciones
escritas en alemán consideraba que las noticias sobre las restricciones
a las libertades individuales en el Reich eran parte de una descomunal
“propaganda difamatoria” conducida por los enemigos de Alemania (los
judíos, los comunistas o el imperialismo inglés o norteamericano). Por eso,
la férrea oposición al nacionalsocialismo y las denuncias de los apremios
sufridos por la población judía, provocaron que el diario fuera catalogado
como un “diario judío” o un “órgano bolchevique”, algo por cierto bastante
alejado de la ideología de Alemann, quien se presentaba a sí mismo como
un liberal.
Aunque en el periódico existía una línea editorial muy marcada y, en
este sentido, se notaba claramente la pluma de Ernesto Alemann, contaba
también una gran pluralidad de opiniones. Así, expresaron sus ideas además
de los liberales, socialdemócratas, socialistas de izquierda, comunistas,
e incluso durante un tiempo aquellos nacionalsocialistas que mostraron
su oposición a Hitler. Todos ellos, con ideas e intereses muy distintos,
compartieron las páginas del periódico, cuyo nombre “Diario Argentino,”
escrito en idioma alemán, expresaba la adhesión a una concepción amplia
y pluralista de la nación, muy alejada de las nociones por entonces en boga
que asimilaban la “argentinidad” a ciertos rasgos exclusivos como, por
ejemplo, la lengua castellana o a la religión católica.
Entre Deutschtum y argentinidad
Las páginas del Argentinisches Tageblatt no sólo propagaron las
atrocidades cometidas por el nacionalsocialismo en Europa, sino que
también notificaron su avance sobre organizaciones germano-argentinas
y su creciente presencia en la política nacional. Sobre el particular, el
diario tuvo un papel fundamental en el origen y posterior difusión de una
supuesta “infiltración nazi” preparada para asaltar al continente americano
(Friedmann, 2019). Estos informes (que a veces estaban poco apegados a
los hechos, o incluso en algunos casos eran invenciones totales) tuvieron
mucha relevancia y transformaron al periódico en la institución más
importante del ala germanoparlante de un amplio movimiento antifascista
local que se extendía por fuera de la comunidad y abarcaba a políticos,
intelectuales, periodistas y otras figuras públicas (Pasolini, 2023).
Las acusaciones sobre el “peligro nazi” inicialmente elaboradas por
el Argentinisches Tageblatt tuvieron una amplia aceptación en la prensa
nacional e internacional, y fueron reconocidas en instituciones académicas
y organismos del estado norteamericano, quienes estaban convencidos
de que los nacionalsocialistas tenían un “terreno fértil” en América Latina.
Sus resonancias alcanzaron también a la esfera gubernamental argentina.
De este modo, entre 1938 y 1939 el Poder Ejecutivo dictó una serie de
decretos para limitar las acciones de asociaciones extranjeras (Boletín
Oficial, 30/5/1938, p.7094; y Boletín oficial, 31/5/1939, p.6725). Además,

