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84 MARCUS CHRISTOPH
Buenos Aires, para la que estuve acreditado para el Tageblatt, y a la que
asistieron líderes mundiales.
Mi campo de actividad incluía también viajes de reportaje, como a
los “gauchos” judíos en Moisés Ville, a los alemanes del Volga en Coronel
Suárez, a la bodega de la familia Schröder de origen alemán en Neuquén, a
los Esteros del Iberá o a Villa General Belgrano. En Demmin, en Pomerania,
informé sobre los médicos argentinos que trabajaban ahí. En Buenos Aires
asistí a menudo a actos organizados por las embajadas de Alemania,
Austria y Suiza. Recuerdo especialmente los actos con motivo de los
aniversarios de la caída del Muro de Berlín o de la reunificación alemana.
Ocasionalmente también informé sobre eventos de la colectividad alemana
en Argentina y de cultura.
Los editores
Los dos editores dejaron al equipo editorial mucha libertad de escribir.
Mientras Roberto escribía sobre política, Juan se ocupaba de la economía.
Hasta los 95 años, este último producía entre tres y cuatro páginas por
semana. Una carga de trabajo inmensa. Los dos diferían en su estilo de
redacción. Roberto escribía en la página cuatro de opinión, pero sus
textos eran en su mayoría descripciones bastante sobrias de un hecho,
con poca opinión propia. Exactamente al revés, Juan: formalmente escribía
en la sección “Wirtschaftsübersicht” (Economía), lo que sugeriría informes
más bien objetivos. Pero sus textos eran a veces artículos de opinión muy
agudos. Roberto, que era cinco años mayor, fue durante muchos años la
figura representativa, mientras que Juan permanecía más en un segundo
plano, escribiendo artículos. Cuanto mayor se hacía Roberto, más lo
relevaba Juan. Roberto murió en marzo de 2020, a la edad de 97 años.
No hubo servicio fúnebre propiamente dicho, ya que pocos días antes se
había anunciado la cuarentena para contener la pandemia de Coronavirus.
A partir de entonces, Juan dirigió la editorial en solitario.
Mis tareas
En mi tarea de resumir los acontecimientos políticos semanales, intenté pintar
un cuadro lo más objetivo posible. Fiel al concepto periodístico de “las dos
caras de la historia”. Esto no es tan fácil en Argentina, donde la información se
basa sobre todo en contrastes de blanco y negro. Así, se podría suponer que
nunca habría una noticia positiva sobre Cristina Kirchner en el diario Clarín, del
mismo modo que nunca habría un artículo positivo sobre Mauricio Macri en
Página/12. Orientarse en un panorama mediático tan polarizado no fue fácil
al principio, sobre todo porque no tenía muchos conocimientos previos sobre
la política argentina. Mis fuentes incluyeron los diarios más importantes en
español, los canales de noticias locales, pero también -cuando fue posible-
conferencias de prensa y mis propias investigaciones y conversaciones.
Hubo opiniones divergentes sobre la importancia de una sección de
política argentina en el periódico. Algunos pensaban que era prescindible,
ya que los lectores locales solían estar ya informados de los acontecimientos
durante la semana por la prensa diaria en español. Para estos lectores,
la información sobre temas de Alemania era más importante, a pesar de
que el Tageblatt había perdido su posición de monopolio en este sentido

