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          permitían alumnos judíos y, posteriormente, muchos alumnos recordaron que la
          esvástica y la Horst-Wessel-Lied estaban por doquier en las escuelas alemanas
          porteñas (Volberg 1981: 187). En su informe anual para 1938, la Humboldt-
          Schule, la mayor escuela alemana de Argentina, agradeció a la Embajada de
          Alemania y el partido nazi por su apoyo financiero (Humboldt-Schule, Jahresbe-
          richt 1939: 23). Otras escuelas también recibieron fondos de la embajada ale-
          mana y varios docentes fueron despedidos por negarse a adoptar adecuadamente
          la ideología nazi en las aulas (Garnica, 2009: 314). La correspondencia entre los
          funcionarios escolares culminó con “Heil Hitler!” (Carta Schroder a Preschel,
          13/11/1940) y el cumpleaños del Führer fue un día festivo celebrado por las
          escuelas que se encontraban bajo la órbita de la doctrina gubernamental ale-
          mana (Humboldt-Schule, Schulkalender 1938: 24). En el calendario de la escuela
          Humboldt (Humboldt-Schule) se destaca una función de marionetas de Ludwig
          e Irene Ney (ibid.), y los Ney también participaron en la producción de Ur-Faust
          (Fausto originario) de Goethe en la escuela Goethe (Goethe-Schule) en 1939
          (véase una foto en el archivo de la Goethe-Schule) . A pesar del escaso cono-
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          cimiento que poseemos sobre estas presentaciones, debemos destacar que los
          Ney trabajaron activamente en las materias relacionadas con artes escénicas
          de la currícula de las escuelas Goethe y Humboldt.
            Financiada en parte por la embajada alemana, en enero de 1943, Irene Ney
          abrió su propia escuela, especializada en elocución, recitado y formación vocal.
          La misma aumentó la cantidad de estudiantes y cursos constantemente hasta
          que el gobierno argentino la clausuró en marzo de 1945. Su autoproclamado
          objetivo era cultivar el poder de la lengua entre los emigrantes alemanes y
          aumentar su aprecio por su “sacrosanta lengua materna” (Irene Ney 1943). Se
          organizaban noches de recitación, en las que los estudiantes y los actores del
          teatro alemán combinaban poesía e interpretación dramática (DLPZ, 20/6/1943).
          Las máximas de los académicos conservadores del teatro, como “el poder de
          la palabra” de la actriz Louise Dumont-Lindemann, el “teatro poético” del crítico
          Friedrich Rosenthal y el “servicio a la palabra” del laureado poeta nazi Hanns
          Johst, tuvieron una fuerte resonancia en estas representaciones (Johst 1933:
          15). El académico italiano del teatro, Gaetano Biccari, definió estos preceptos
          como principios de un esteticismo nacional, el cual hacía hincapié en las cuali-
          dades völkisch (culto de lo étnico) del teatro alemán, especialmente de los clá-
          sicos (2001:101). El énfasis de la escuela en el idioma iba al compás de la
          dramática teoría nazi de Europa. La primacía de la palabra encontraba eco en
          la población nacionalista alemana de Argentina, ya que la lengua materna era
          un elemento crucial tanto en la formación y la preservación del legado étnico,
          como en la identidad cultural de sus miembros en cuanto alemanes en el extran-
          jero. Este énfasis en el idioma alemán –una fuerza cohesiva entre los emigrantes,
          así como entre ellos y sus compatriotas en Europa– también los distanció de la
          sociedad anfitriona argentina.






          2    Foto de la Presentación de Ur-Faust, 1938, Archivo de la Goethe-Schule.
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