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          Evaluación y conclusión


          Desde la perspectiva de la migración calificada, la Fundación Servicio Social en
          la Empresa realizó un aporte constructivo al país de acogida. Los inmigrantes
          promotores lograron consensuar una propuesta con empresarios y profesiona-
          les locales. Esto permitió canalizar importantes fondos de la cooperación pública
          alemana y aportes de empresarios locales hacia acciones de bien común. Cabe
          destacar, que varias de las empresas tenían participación de capital alemán y
          algunos de los empresarios que participaron en la Comisión Directiva de la FSSE
          eran alemanes o inmigrantes alemanes. El proyecto logró cumplir con uno de
          los objetivos de la Cooperación Alemana para el Desarrollo en América Latina
          (Kratochwil 1973: 113) y con la política de personal, vigente en un sector impor-
          tante del empresariado argentino de entonces.
            Sin embargo, a la distancia histórica de 50 años, se me provoca atribuirnos
          a los actores ejecutivos un rasgo latente, que existía en muchos inmigrantes de
          aquella época: un vestigio de ingenuidad frente a la complejidad de la sociedad
          de acogida. Proyectamos con la mejor voluntad un oasis de cooperación en el
          mundo del trabajo, y mientras lográbamos resultados puntuales, las confronta-
          ciones arraigadas en el país y los cambios en el mundo del trabajo global,
          convertían las acciones en insuficientes y hasta ingenuas.
            Insertarse con éxito y progresar, pueden hacer que el inmigrante construya
          una imagen de la sociedad y del país con ciertos estereotipos, blancos y errores;
          no llega a dilucidar los laberintos de su historia y de sus códigos sociales. Estos
          últimos son de origen cultural heterogéneo y de compleja ambigüedad. Aparen-
          temente abierta y generosa, es una sociedad desconfiada, de fuertes solidari-
          dades parciales, pero de poca solidaridad con las instituciones generales, y
          latentemente propensa a soluciones violentas. Según su energía y capacidad,
          el inmigrante opta por una visión simplificadora y hasta benévola de esta jungla
          desconocida y a conocer. Por otro lado no son pocos, los que optan por no
          preocuparse más profundamente por la historia y la complejidad política del país
          al que inmigraron. Pueden conformarse con vivir en una isla de su colectividad
          y cultivar el disfrute fragmentado de su cultura de origen (hasta nuevamente
          refugiarse en ella). En cambio hay otros, que llegan hasta renegar de sus raíces,
          abandonan sus referencias a "lo alemán" y sólo conservan eventualmente algu-
          nos hábitos útiles de su cultura de origen, como son la laboriosidad, el afán de
          la precisión, la confiabilidad y la disciplina.
            Con nuestro proyecto no fuimos ni de los unos ni de los otros. Cumplimos
          con un impulso bienhechor de poner en marcha una multifacética acción social
          alemana-argentina en el ámbito del trabajo, respaldados por empresarios, sin-
          dicalistas y trabajadores, mancomunados para lograr progreso económico y
          social pacíficamente. Pero no pudimos prever (quizá pecamos de alguna inge-
          nuidad, ya que) la verdadera cara de esa realidad social y política que muy pronto
          irrumpió con tal fuerza, que aun hoy nos debatimos en sus secuelas negativas.
            Concluyo que el ejercicio fue válido. En el ámbito de su alcance en las empre-
          sas se concretaron muchas acciones sociales beneficiosas para los trabajado-
          res y se pudo plasmar el compromiso social de un grupo de empresas (que
          entonces representaban un vigoroso motor de progreso, lamentablemente inter-
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