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60 HANS KNOLL
Como era de esperar, la mayoría de los alemanes radicados en América
Latina, que seguían solo desde lejos los acontecimientos de la guerra y estaban
influenciados por la propaganda del Imperio, estuvieron convencidos hasta el
final de que las potencias centrales saldrían victoriosas de la guerra. Por esta
razón la derrota de 1918 y los acontecimientos revolucionarios que se desataron
en Alemania a continuación los sorprendieron y consternaron aún más . En
3
nuestro contexto, esto significa que las uniones germánicas en América del Sur
se vieron obligadas a replantear no solo su concepto nacionalista y pangermá-
nico, sino a definir también su postura frente a la nueva República y revisar los
objetivos estratégicos así como sus funciones prácticas.
Todavía no ha sido investigada lo suficiente la historia de estas uniones ger-
mánicas, que existieron hasta más allá de la caída del Tercer Reich, aun cuando
se hace referencia a ellas en algunas monografías acerca del desarrollo de las
comunidades alemanas en el período de entreguerras. Así que, si bien sabemos
sobre los comienzos de la DVA y algunos aspectos de sus actividades a través
de los mencionados trabajos de Friedrich, de Saint Sauveur-Henn (1995: 166-
168, 189-191, 325, 332, 404, 531-533, 536-538, 582-585), Rinke (1995: 322-4,
359, 372), Pade (1971: 75-78), Newton (1977: 56-65, 112s.), Keiper (s.a.: 144-146,
178, 366-371), Ismar (2006: 51s., 54-59) y Knoll (2014: 322-330), aún queda
mucho por investigar.
Un análisis coherente y exhaustivo es muy difícil de hacer, debido a las nume-
rosas fuentes para consultar. Además de los dos órganos de la DVA: la revista
mensual Der Bund (La Unión) y el Anuario de la DVA que comenzó a publicarse
a partir de 1925, contamos con "fuentes secundarias" relevantes: la prensa
germano-argentina, incluyendo los periódicos más pequeños de regiones como
Misiones, la correspondencia diplomática del Ministerio de Relaciones Exteriores
(AA) y la documentación del archivo federal de Alemania (BArch); además los
archivos de escuelas e iglesias, a los que se suman numerosos recuerdos y
testimonios de miembros de la DVA. Más difícil aún es la reconstrucción histo-
riográfica de las secciones locales de la DVA, de las que las más significativas,
como Buenos Aires, Comodoro Rivadavia, Ramírez, Córdoba o La Plata, llevaron
una vida muy independiente pero hasta donde se sabe no han dejado ninguna
documentación oficial. También sería necesario revisar la prensa local argentina.
Solo en base a un examen exhaustivo de estas fuentes podría llegarse a una
evaluación medianamente certera de la importancia de la DVA en la comunidad
alemana étnicamente demarcada en la Argentina.
Dada esta difícil situación de investigación no se abordará aquí la historia de
la DVA que se extiende hasta la mitad del siglo pasado, sino que se analizará
solamente el trabajo de la Oficina de Asesoramiento para Emigrantes
(Auswanderer beratungsstelle) que, según la DVA, fue uno de sus más importan-
tes departamentos. A primera vista, su actividad poco tenía que ver con ideo-
logías o intereses particulares, porque aparentemente sus funciones se limitaban
3 Muy esclarecedor Keiper, s.a.: 156: "Todo esto nos golpeó muy fuerte. ¡No podíamos
creerlo! Se ha mentido tanto durante la guerra [por parte de la Triple Entente] que pensamos
que debían estar muy desesperados para divulgar tales noticias. […] La situación política solo
se seguía desde la distancia y con la mirada de un alemán emigrado [‘Auslandsdeutscher’]."