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           Argentina en 1920 cuando se le ofreció una Volontärstellung (un aprendizaje
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           no remunerado) en una estancia ovina en la Patagonia . Dos años después,
           Hermann consiguió un puesto pago, el cual le permitió traer a su familia.
           Posteriormente, el 6 de enero de 1923, Ella Brunswig salió de Hamburgo
           acompañada de sus tres hijas rumbo a Argentina donde se reencontraría con
           su esposo Hermann, ahora empleado de la fi rma ganadera británica Hobbs &
           Co. como administrador de Lago Ghío, una pequeña estancia en el Territorio
           Nacional de Santa Cruz . La familia residió en Lago Ghío entre marzo de1923
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           y abril de 1924. Después de una estadía en Valdivia (Chile), se radicaron en
           la estancia El Chacayal (Territorio Nacional de Neuquén) a fi nes de diciembre
           de 1924 y vivieron allí hasta agosto de 1929 (Bamberg 2000: 41, 157, 277).
           Desde el momento en que zarpó de Alemania y hasta 1958, Ella mantuvo
           correspondencia quincenal con su madre en Berlín. De esta forma, y quizá
           sin saberlo, Ella se vinculó así a una larga tradición de escritura femenina, de
           la cual formarán parte dos de sus propias hijas . Junto con los diarios, las
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           memorias y las autobiografías, la escritura de cartas era una salida acepta-
           da y común para las mujeres educadas en el siglo XIX y principios del XX.
           Para Ella, al igual que para muchas mujeres aristocráticas y burguesas de su
           época, estas misivas sirvieron para mantener y fortalecer los lazos familiares.
              En ambas ediciones del libro de María Bamberg (Allá en la Patagonia y
           Ella und der Gringo), las cartas aparecen en orden cronológico, acompaña-
           das con algunas fotos de la familia, el paisaje, el trabajo agrícola y ocasiones
           especiales. Su contenido es similar a artículos, memorias y novelas escritas
           por mujeres alemanas que vivieron en los dominios del imperio colonial ale-
           mán. Según la historiadora Lora Wildenthal, estos textos fl orecieron entre
           1900 y 1920, y suelen caracterizar a la Hausfrau (ama de casa) o Farmers-
           frau (esposa de granjero) tanto como administradora hábil frente a grandes
           desafíos y como guardiana triunfante de la virtud nacional, la moralidad y la
           pureza étnica alemanas. Las narradoras que cumplían con este perfi l eran
           austeras esposas o parejas que relataban los detalles personales de la vida
           diaria en el extranjero (Wildenthal 2001: 151-152). Ella, como narradora en
           primera persona, sigue este modelo textual al subrayar su papel como ama
           de casa y madre, y su progresiva transformación en Farmersfrau experimen-
           tada. Sus cartas son informales y, utilizando un lenguaje coloquial, relatan las
           penurias de la escritora, siempre con un tono optimista. Uno de los aspectos
           más llamativos de las cartas es la determinación de la autora de mantener las
           prácticas domésticas y las tradiciones culturales que forman la base de su
           identidad alemana y la de su familia. Por esto, la crónica Ella und der Gringo
           no solo ofrece un retrato valioso de la vida privada de una familia alemana,
           sino que sirve asimismo como una microhistoria de la inmigración europea


           3  El hermano de Hermann, Peter, se desempeñó como director del Banco Alemán Tran-
           satlántico en Santiago, Chile, antes y durante la Primera Guerra Mundial, y le ayudó a
           conseguir empleo en Argentina (Ella und der Gringo 25).
           4  Las tres hijas son María (n. 1915) y sus hermanas gemelas Irene (Ija) y Anna-Luisa (Asse; n.
           1917). Ella y Hermann tendrán dos hijos más: Hermann Lucas (Brütz; n. 1924, Valdivia) y Ber-
           nhard (Bernd; n. 1927, estancia El Chacayal, Neuquén). (Véase Bamberg 2000: 18, 148, 227).
           5  María e Irene escribieron sus propias memorias en 2004 (en español en 2006) y 2006 (en
           español en 2009) respectivamente.
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