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           Schüler para la revista judía Davar y compuso una introducción extensa
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           para una traducción de Hyperion de Friedrich Hölderlin . En Sur, de Victoria
           Ocampo, la primera publicación argentina de Brecht en español –una esce-
           na de Terror y Miseria del Tercer Reich, “El Delator”– contenía comentarios
           de Zech . El trabajo de Zech para los medios en español fue paralelo a
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           sus actividades con los Deutsche Blätter, esta vez explicando la literatura
           alemana a los argentinos (Grieco y Bavio 1999: 113). Como intermediario
           cultural, Paul Zech encarnaba la reciprocidad.
              Paul Zech fue responsable de presentar a muchos autores a nuevos
           lectores. Tiene el mérito de ser el primer traductor al alemán (publicado)
           de Jorge Icaza, Juana de Ibarbourou y Gabriela Mistral, así como a Else
           Lasker-Schüler y Bertolt Brecht, al español en Argentina. Esto es un logro
           signifi cativo porque, incluso para los autores de trayectoria, es poco pro-
           bable recibir reconocimiento internacional por sus méritos literarios si solo
           quedan publicados en el idioma original y no son traducidos a otras lenguas
           (Sievers 2016: 13-16).
               Los últimos años de Zech, cuando sus redes interculturales eran más
           fuertes y su integración intelectual estaba más desarrollada, también re-
           presentaron un renacimiento para el escritor. Después de años de publicar
           muy poco, sus ensayos, traducciones y poesías  fi nalmente  comenzaron
           a aparecer regularmente en los Deutsche Blätter y en medios argentinos
           de alto perfi l, como el diario La Nación y las revistas Sur y Los Anales de
           Buenos Aires. Finalmente, Zech estaba ganando sueldos pequeños pero
           constantes, haciéndolo con su vocación elegida: la de escritor. No afi rmo
           que Zech estuviera en camino al estrellato literario, pero desde 1944 hasta
           su muerte en 1946, estuvo claramente en un camino ascendente. Como
           refl exionó David Vogelmann en La Nación: “Muere Paul Zech cuando su
           obra va a alcanzar, mediante ediciones argentinas, una mayor difusión en
           nuestro idioma” . Su caso demuestra, tomando prestado del autor franco-
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           libanés Amin Maalouf, la efi cacia de la literatura para forjar caminos entre
           culturas dispares. La defensa intercultural de Zech lo empoderó para lograr
           cierto grado de éxito e infl uencia en medio de los múltiples desafíos del exi-
           lio. Como tal, Paul Zech también indica un papel para los estudios literarios
           en las crisis de refugiados de hoy.










           45  “Encuentro con Hugo von Hofmannsthal,” Los Anales de Buenos Aires 8 (1946): 14-18;
           “El último amor de Heine,” Los Anales de Buenos Aires 10 (1946): 3-7; “Perfi les de poe-
           tas judíos de habla alemana: Franz Werfel, Davar 7 (1946): 13-31; “Else Lasker-Schüler,”
           Davar 16 (1948): 25-35; Friedrich Hölderlin,  Hiperión, o, El eremita en Grecia (Buenos
           Aires: Biblioteca Emecé de Obras Universales, 1946): 9-31.
           46  “Bertolt Brecht. El Delator. De una serie de pequeños Dramas sobre la Vida en el Tercer
           Reich,” Sur 130 (1945): 28-39.
           47  “Doctor Paul Zech falleció ayer en esta capital,” La Nacion, 8/9/1946, en Hübner 2021: 807.
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