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           las primeras traducciones de su obra . Con el tiempo, alcanzó reconoci-
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           miento mundial y obtuvo cuatro nominaciones al Premio Nobel (Bautista
           Gutiérrez 1996: 72-73).
              Albert Theile fue quien mencionó a Zech el nombre de Ibarbourou, en
           noviembre de 1944 y le solicitó ayuda para preparar el trabajo para la re-
           vista (Theile-Zech: 17/11/1944). A pesar de su reconocida trayectoria no
           se han realizado, hasta hoy, publicaciones de su obra en otro idioma que
           no sea el castellano. Solo aparece traducida en antologías que comparte
           con otros escritores (Marting 1990: 269-270). Zech indica que sus traduc-
           ciones de Ibarbourou se basaron en borradores realizados por otros, pero
           sus descripciones detalladas del proceso creativo, arrojan luz sobre su ad-
           quisición del castellano en el exilio. Existe evidencia convincente de que
           Zech nunca alcanzó la fl uidez en español . Trabajó con traductores cuando
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           publicó en este idioma y sus traducciones de autores latinoamericanos le
           demandaron grandes esfuerzos por el ansia de colaborar. Sin embargo,
           esto no signifi ca que su nivel de español se mantuvo estancado durante sus
           trece años en Argentina. Su trabajo con Juana de Ibarbourou sustenta esta
           hipótesis. Zech criticó las traducciones que Theile le envió como “infanti-
           les” y explicó que requerían una gran cantidad de revisiones para cumplir
           con los estándares de los Blätter. Las formas poéticas españolas, explicó,
           son “extremadamente diferentes” a las alemanas, por lo que fue un desafío
           traducir a Ibarbourou sin alterar su “pensamiento” original. Titulado “Buko-
           lischer Abendspaziergang” (Paseo bucólico vespertino), los tercetos fi nales
           de Zech al soneto pastoral de Ibarbourou capturan su audaz sensualidad
           estética :
                  40
                 Umhaucht von dem silbernen Blau der Sommernacht
                 Und den heiss ineinander verfl ochtenen Händen bedrängt,
                 stürzt aus dem beinah verschütteten Schacht
                 des Herzens die Liebe wieder empor
                 und fi ndet das paradiesische Tor.
                 der Lippen nicht mehr verhängt.

           En el futuro, insistía Zech, Rukser y Theile deberían enviarle los poemas ori-
           ginales y no sólo las traducciones (Zech-DB: 29/11/1944). Este intercambio
           implica que para 1944 Zech podía trabajar directamente con la literatura
           latinoamericana en su español original. Es difícil imaginar que podía adquirir
           un conocimiento tan extenso de los autores latinoamericanos sin esta ca-
           pacidad, al menos hasta cierto punto.
              Más allá del estudio de caso de Ibarbourou, las redes en expansión de
           Zech con artistas e intelectuales locales sugieren que su español mejoró con


           38  Sólo encontramos dos poemas traducidos que aparecieron antes de 1944: Blackwell
           1937: 448-449; Arturo Torres-Ríosco 1942: 122.
           39  Hübner 2021: 567, 593, 638; Daviau 1984: 160.
           40  Traducción libre de los tercetos del soneto de Juana de Ibarbourou “Villa aldeana”. “Y
           en las mágicas noches estrelladas / bajo la calma azul, entrelazadas / las manos, y los
           labios temblorosos, // renovaremos nuestro muerto idilio / y será como un verso de Virgilio
           / vivido ante los astros luminosos.”
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