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MAURICIO Y TEODORO ALEMANN                 61


               positiva evaluación de las libertades y la creciente importancia económica
               de la Argentina, que no me parece compatible con una propaganda
               pangermánica. Quisiera por ello traer a colación otras manifestaciones de
               los primeros editores Alemann sobre el asunto de la nacionalidad, sobre
               el fondo de la indiscutible competencia que tuvieron en los asuntos de
               colonización.
                   Al discutir para el valle del Río Negro una inmigración germana, constata
               Mauricio Aleman:
                     Si miramos las colonias suizas Baradero, San Carlos, Malabrigo, Roldan,
                     Carcarañá y otras: ¿acaso los hijos nacidos aquí de padres suizos no son
                     tan buenos argentinos como cualquiera? Pero, aunque sea conservaron
                     el aprecio de sus padres por la convivencia en común, por una educación
                     escolar y una convivencia social. ¿Cómo están frente a esto las colonias con
                     mezcolanza de habitantes? (1898: 92)
                   A Theodor, en su librito del mismo año sobre el Chubut, que es el citado
               por Valko, no le interesa ante todo comparar los emprendimientos ingleses
               con los alemanes, sino que discute en primer lugar (Alemann, 1898, p. 78-
               79) por qué ya no prospera la inmigración suiza. Acto seguido recién (79-
               80) se explaya sobre la política colonial de los capitalistas alemanes que
               considera poco oportuna. Teodoro vuelve al tema de la política colonial
               algunos años más tarde (Alemann, 1904, p. 53), cuando lamenta que, ante las
               pretensiones alemanas de colonizar en Asia oriental, se diluyó un proyecto
               concertado en 1894 entre los señores Dr. Wiegand (del Norddeutscher
               Lloyd) y Fr. Könekamp (experto alemán sobre la Argentina), de fundar una
               gran colonización germana con estancias y colonias en las partes lindantes
               entre Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires.
                   Luego  de  un  primer  auge  nacionalista  de  hacia  1880,  tratado  por
               Lilia Ana Bertoni (2001) en conexión con la política educativa argentina,
               aumenta  la  resistencia  y  el  miedo  ante  la  afluencia  de  los  extranjeros.
               Al propósito leemos en un libro de Haim Avni sobre la inmigración judía
               que, a comienzos del siglo XX, una vez que la inmigración desde muchos
               países europeos y del cercano oriente se había hecho masiva, cuando los
               extranjeros equivalían en número a los argentinos establecidos desde los
               tiempos coloniales, varios de los países que habían seguido el llamado de
               los sucesivos gobiernos argentinos con el que se atrajo la inmigración y
               colonización fueron imputados de intentar en el país una dominación política
               (Avni 1983, p.146-149), más allá de las naturales conexiones económicas
               que cada colectividad fomentaba con su madre patria.  Es la sospecha que
               también pesaba sobre los alemanes.
                   Sin embargo, en el caso del Wochen- y Tageblatt, cuyos tres primeros
               dueños eran suizos de nacimiento, esta imputación sería difícil de sustentar
               ante las ideas socialistas y más tarde liberales del Tage- y Wochenblatt. Los
               editores Alemann defendían por convicción cultural (y sus nietos siguieron
               defendiendo todavía en el siglo XXI) el uso del alemán. Ellos lo defendían,
               no por afinidad con Alemania, sino por proceder de una cultura multilingüe.
               Suiza  poseía  en  el  siglo  XIX  tres  y  hoy  posee  cuatro  idiomas  oficiales.
               Estaban convencidos de que los países de inmigración podrían y deberían
               enriquecerse con el multilingüismo traído por los nuevos habitantes.
               Incluso, como analizó Benjamin Bryce, su periódico refleja los comienzos
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