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           de una cultura propia germano-argentina (Bryce, 2008, p.135), una variante
           local de lo germánico frente a los nacionalismos gestados en los estados de
           proveniencia, variante que fue abortada cuando irrumpió la Primera Guerra
           Mundial. Para que esto resulte convincente, cito, para terminar, un artículo
           de Mauricio Alemann de 1885 y otro de Teodoro de 1902, que espero
           aclaren sus ideas de fondo sobre el asunto:
                 Aunque mantengamos la lengua alemana, ¿acaso no somos argentinos igual
                 que todos si nos asentamos aquí en forma duradera? En Suiza por cierto se
                 hablan tres idiomas y sin embargo hay consenso en los ideales nacionales.
                 ¿Y por qué abandonaríamos nuestra bella, rica y fuerte lengua alemana? ¡No,
                 jamás se hará esto! Queremos mantener el cristianismo alemán, nuestros hijos
                 han de hablar con nosotros en el mismo idioma en que hemos hablado con
                 nuestros padres y madres; nuestro amor a las canciones no se ha de extirpar
                 en  nuestra  alma.  Esta  finalidad  solo  se  logrará  mediante  la  colonización
                 en conjunto de familias de habla alemana, y para ello los amplios terrenos
                 en Tornquist ofrecen una buena ocasión que no se debería desperdiciar.
                 (Argentinisches Wochenblatt VI/393 [5/9/1885]; énfasis nuestro.) 4
              En vista de los recursos de los que se dispone en Alemania se podría
           poner en práctica una colonización gigantesca, tal como el mundo todavía
           no la ha visto. Y aunque los germano-argentinos oriundos de la Patagonia
           se separaran por razón de estado de su patria, si llegaran a generar hacia
           la bandera celeste y blanca el mismo amor que profesan a la tricolor de la
           patria, se conservarían de todos modos hasta tiempos lejanos el idioma y la
           forma de ser alemanes y el emigrante alemán habría encontrado finalmente
           el país de sus anhelos, una tierra originaria para colonos alemanes. (Teodoro
           Alemann, N  4000 del AT [27/8/1902]; énfasis nuestro.) 5
                     o
               Conservar su naturaleza y el idioma originario no inhibirá, según estos
           textos, a los descendientes de inmigrantes germanos de generar hacia
           la bandera argentina el amor del hijo del país, cumpliendo así con las
           proyecciones de los estatistas cuya invitación había traído a sus familiares
           o ancestros a habitar el suelo argentino.



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             Mauricio (1885): “Sind wir denn nicht ebenso gut Argentiner, wenn wir uns bleibend hier
           niederlassen, obgleich wir die deutsche Sprache beibehalten? In der Schweiz werden ja drei
           Sprachen gesprochen und dennoch herrscht Übereinstimmung in der nationalen Gesinnung.
           Warum sollten wir auch unsere schöne, reiche und kräftige deutsche Sprache aufgeben?
           Nimmermehr! Das Deutsche Christenthum wollen wir bewahren, unsere Kinder sollen in
           derselben Sprache zu uns reden, in welcher wir zu unieren Vätern und Müttern geredet
           haben; unsere Liederlust soll nicht aus der Seele gerissen werden. Dieses Ziel kann nur in
           gemeinsamer Ansiedlung deutschsprechender Familien in grösserer Anzahl erreicht werden
           und hierzu bieten die ausgedehnten Ländereien in Tornquist eine günstige Gelegenheit, die
           zu benutzen man nicht versäumen möge.” (Argentinisches Wochenblatt VI/393 [5. 9.1885]).
           5  Teodoro (1902): “Es könnte aber bei den Hülfsmitteln, über die man in Deutschland
           verfügt, eine Riesen-Kolonisation in’s Werk gesetzt werden, wie sie die Welt noch nie
           gesehen. Und wenn auch die argentinischen Deutsch-Patagonier staatlich vom Vaterland
           getrennt wären, wenn sie zum blau-weiss-blauen Banner dieselbe Liebe gewinnen
           würden, wie sie sie der heimischen Trikolore entgegengebracht, so würden doch die
           deutsche Sprache und Eigenart erhalten bleiben, bis in ferne Zeiten und der deutsche
           Auswanderer hätte endlich das Land seiner Sehnsucht gefunden, ein urwüchsiges Land
           für deutsche Kolonisten.“
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