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INTERCAMBIO ACADÉMICO CÓRDOBA – ALEMANIA 63
Nuestra contribución no pretende ni puede tratar el tema de forma exhaus-
tiva, más bien quiere exponer las posibilidades, o los límites que hubo en las
relaciones académicas entre Córdoba y Alemania, basándonos en un protago-
nista, hoy casi olvidado. Se trata del geógrafo Oskar Schmieder (1891-1980), que
llegó a finales de septiembre de 1919 a Córdoba, ocupando en enero de 1920
la Cátedra de Mineralogía y Geología vacante en la Universidad (Schmieder 1972:
67, 82). Este hecho, si bien no fue auspiciado por el Ministerio de Relaciones
Exteriores alemán, quedó bien registrado, como veremos más adelante.
La carrera académica de Oskar Schmieder comenzó por casualidad en Cór-
doba, un año después de la Reforma Universitaria. Después del servicio militar
estudió entre 1911 y 1912 Zoología, Botánica y Geografía en la Universidad de
Königsberg y desde el invierno de 1912, Geografía con el Prof. Alfred Hettner en
Heidelberg (ibid: 13, 17). Este último tuvo una gran influencia sobre él y fue quien
le facilitó un trabajo de campo en el año 1913 en la Sierra de Gredos en España,
que fue la base para su tesis y posterior Habilitation (ibid.: 19-31, 62s.). Tras
graduarse de doctor en junio de 1914 aceptó una invitación a Perú para hacerse
cargo de una mina de plata. Después de haber embarcado en julio en dirección
a Lima fue sorprendido a la altura de Chile por el estallido de la guerra en Europa
y decidió regresar a Alemania para cumplir con sus obligaciones militares. Un
viaje colmado de aventuras lo lleva por tierra a Buenos Aires, desde donde
retorna en septiembre vía Génova a Alemania (ibid.: 32-38). El 18 de octubre de
1914 ya estaba en el frente de batalla (ibid: 39). Vivió la guerra desde diferentes
escenarios, como comandante de escuadrón, luego como oficial. En septiembre
de 1918 asume el mando del escuadrón de geólogos a cargo de la cartografía
de Lituania del norte (ibid.: 38-60).
Al finalizar la guerra, terminó en tiempo récord su tesis de Habilitation, y
apenas seis meses después, en mayo de 1919, pasó a ser Privatdozent de la
Universidad de Bonn (ibid: 62s.). Dado que las perspectivas de obtener una
cátedra en geografía para un joven en una universidad alemana eran práctica-
mente nulas, decidió emigrar a Chile, con la vaga esperanza, de encontrar
empleo como ingeniero en petróleo o de trabajar en Perú en la mina de plata,
que había sido el destino de su primer viaje a Latinoamérica en 1914. Su pro-
metida lo seguiría después (ibid.: 64).
Pero durante su escala en Buenos Aires se le abrió una nueva perspectiva
profesional: por casualidad tomó contacto con el Dr. Eberhard Rimann, Privat-
dozent de la Universidad Tecnológica de Dresde en el área de Mineralogía y
Petrografía, que antes de 1914 trabajaba para el gobierno brasileño, pero que a
causa del estallido de la guerra tuvo que emigrar a suelo neutral argentino, donde
trabajó en la Universidad de Córdoba para el profesor alemán Guillermo Boden-
bender y se postuló en 1919 para la cátedra de Mineralogía. Al poco tiempo
Rimann recibió de la Universidad de Dresde una oferta más atractiva que la de
Córdoba, que le hizo retirar su postulación y proponer a Schmieder como su
reemplazante. Éste aceptó, y al día siguiente ya se encontraba camino a la ciudad
mediterránea (ibid.: 67). Una vez más, la suerte jugó a su favor: en el tren, entabló
amistad con el Dr. Enrique Barros, uno de los carismáticos dirigentes estudian-
tiles de la Reforma Universitaria, quien fue la persona que más le ayudó en su
primera etapa en Córdoba. Schmieder lo recompensó más adelante con clases

