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INTRODUCCIÓN                          11



              a la capital desde las provincias, se disponía de la posibilidad de alojar a las
              necesitadas de ayuda en el hogar que poseía en la calle Agüero la Sociedad
              Alemana de Mujeres, fundada en los años 1890 (cf. Rohland 2008: 113-119;
              Bryce 2016: 21, 39-45). Entre los peligros el más discutido fue, precisamente, la
              trata de blancas y la amenaza para la mujer sola de ser abusada sexualmente.
                 A diferencia de este grupo mal documentado, las protagonistas de los libros
              mencionados anteriormente y las de este Cuaderno, provenían de familias bien
              situadas en sus sociedades de origen.
                 La parte más antigua de este Cuaderno es la narración autobiográfica de
              Alwina Philippi de Kammerath (1841-1937), editada por Regula Rohland. La
              extracción de la burguesía ilustrada y pertenencia al grupo de los liberales ale-
              manes predisponían a Alwina Philippi emigrar de la Alemania reaccionaria pos-
              terior a 1848 y buscar nuevos horizontes. A mediados de los años 1860 llegó con
              su esposo Luis Kammerath a la Argentina, donde les fue bien como libreros
              durante la guerra del Paraguay, pero después él no pudo encontrar trabajo acorde
              con su calificación, y murió buscándolo en otros países. Con cinco niños peque-
              ños a cargo, su viuda logró insertarse mediante la enseñanza privada de música
              y pudo dar una buena educación a sus hijos. Es llamativo con qué naturalidad
              esta mujer se logró mover en el mundo supuestamente cerrado a sus congéne-
              res, educando a sus hijos, comprando propiedades, todo por esfuerzo propio,
              aunque siempre conectada con amigos y sus solidarios hijos. La introducción y
              las notas ubican en lo posible los hechos históricos y culturales mencionados.
                 El trabajo de Silvia Glocer sobre Sofía Knoll (1908-1970) consta de dos
              partes. Comienza con la trayectoria de la pianista austríaca exiliada, discípula
              en Viena de Paul Pisk, que llegó en 1938 a la Argentina donde tuvo una impor-
              tante incidencia en la introducción de la música moderna, volcándose después
              a la música regional latinoamericana y acompañando finalmente en una muy
              extensa gira por Europa al grupo Ballet de América Latina. Se casó tardíamente
              con el tenor Norberto Carmona, luego de una larga amistad con Juan Carlos
              Paz. En la segunda parte se publican por primera vez una serie de cartas de
              Sofía Knoll a Juan Carlos Paz, conservadas en la Biblioteca Nacional de Buenos
              Aires, con las explicaciones históricas y musicales del caso.
                 Este Cuaderno trae otras tres historias de personas cuya vida en la Argentina
              o emigración se conecta con la fuga del o la oposición al nacionalsocialismo. Se
              trata de mujeres cuya trayectoria resultó interesante a partir de la monumental
              biografía del poeta Paul Zech que está elaborando en Pforzheim, Württemberg,
              el historiador cultural Alfred Hübner. Su trabajo está movilizando una serie de
              investigaciones puntuales del ámbito del exilio en Argentina durante el nazismo.
                 Arnold Spitta enriquece este tomo con un trabajo sobre la notable figura de
              Elisabeth/Isabel Reinke (1877-1963). Hija de un universitario conservador, viajó
              mucho en su juventud y era de formación bibliotecaria. Sus trabajos como tra-
              ductora durante la Primera Guerra Mundial la empujaron hacia el pacifismo;
              encontró el Fellowship of Reconciliation – Movimiento de Reconciliación, en el
              que colaboró activamente durante toda su vida. Era sobrina del empresario y
              estanciero Rodolfo Funke († 1938), que vivía en la Argentina desde 1877. Este
              pariente la invitó a ella y a su hermana Annemarie a la Argentina y les dejó en
              herencia una cuantiosa fortuna. A partir de 1926 ellas se habían instalado en la
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