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EL CHACO DESPUÉS DE LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL 37
recolección del algodón, que lo dejaban inutilizable. Otra vez fueron las heladas
nocturnas durante el crecimiento de la planta. Cissy von Scheele-Willich, una
gran conocedora y observadora entusiasta, plasmó en sus informes sobre el
Chaco, tanto las esperanzas y alegrías de la vida del colono como sus lados
oscuros: la soledad, la privación, la desesperación y sobre todo las graves pér-
didas por eventos naturales. Todo esto fue descrito con gran empatía y acercado
a un círculo de lectores urbanos a través de sus contribuciones en el DLPZ y en
el Almanaque Federal de la Unión Germánica .
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Con el fin de dar a los colonos más margen de maniobra financiero y reducir
la dependencia opresiva con el almacenero, tanto los organismos oficiales ale-
manes como argentinos procuraron organizar a los productores en cooperativas.
Para obtener la aprobación del AA para un segundo viaje de Stichel al Chaco,
la RWA ya había argumentado en 1922 que el encargado de asuntos migratorios
podría promover in situ la idea de la cooperativa a la que "los colonos se mos-
traban receptivos". Esto facilitaría la compra de semillas, equipos, etc.; podría
permitir el cultivo de las mejores variedades de algodón; el establecimiento de
una desmotadora propia; la venta conjunta de la fibra a precios dignos; y la
creación de una organización crediticia .
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en la colonia privada de Villa Ángela, donde se formó una comisión para exigir una reducción
de la cuota de arrendamiento al presidente de la empresa para el año en curso, porque los
arrendatarios eran conscientes de que en caso de una cosecha desastrosa no podían cumplir
con sus obligaciones y existía el riesgo de que la colonia se desintegrara de nuevo. V. "Aus
dem Chaco, 17/4/1923". AT 1/5/1923. En el mismo año, por otro lado, se esperaba una muy
buena cosecha de maíz en Charata, a pesar de las escasas precipitaciones, por lo que se
temía una caída de los precios debido a una sobreproducción, mientras que con precios
máximos de 420 pesos las perspectivas para la cosecha de algodón eran "satisfactorias". Sin
embargo, los beneficios habrían sido mayores si hubiera habido una competencia leal entre
los compradores locales. Además, faltaba una planta en Charata para procesar el algodón
listo para ser comercializado. Liechti: "Aus Charata, 4/5/1923". AT 8/5/1923.
101 De las numerosas publicaciones existentes, se citan aquí cuatro ejemplos: En el DLPZ "Im
Zeichen der Heuschrecken"(19/12/1922), "Erntezeit im Chaco" (11/5/1923), "Vor der Vermes-
sung im Chaco" (15/8/1923) y en el Bundeskalender 1926: 82-85, "Was erfordert der Siedler-
beruf?". V. también el conmovedor informe de Liechti en el AT, aunque no del mismo nivel
literario, por ej., del 21/2/1923 ("Einiges über die Kolonisation im Chaco-Territorium"), donde
describe, entre otras cosas, la difícil situación de los colonos: "Cuántos hay [...] que viven allí
en la miseria más profunda. No, eso ya no es vida, eso es vegetar. Hombres, mujeres y niños
en un estado de desnutrición, como apenas se vio allá en los peores años de la guerra. Esta
gente da lástima, está sin ánimo, cómo van a tenerlo, si no saben qué comer al día siguiente;
el padre y la madre ven enfermarse a sus hijos y ellos se enferman también, y como conscuen-
cia sobreviene la indiferencia y el desánimo que es casi como una enfermedad." El artículo es
criticado en Der Bund (6/5, Mayo 1923: 61s.: "Aufklärung der deutschen Auswanderer über
Argentinien") por Heintze: Por un lado, dice que la mayoría de los colonos deberían estar
contentos con su suerte; y, por otro lado, que los emigrantes, antes de abandonar su país,
son asesorados por la RWA sobre las condiciones de vida, las posibilidades económicas,
laborales y de adquisición de lotes. La crisis que tiene lugar tres años más tarde le da la razón
a Liechti.
102 RWA al AA, 15/8/1922. PAAA Embajada Buenos Aires, paquete 67. Después de aprobada
la solicitud, Stichel se embarcó en un viaje de cuatro semanas al noroeste argentino a finales
de octubre. AT 31/10/1922.

