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          nerse a flote después de una mala cosecha de algodón gracias a una cosecha
          copiosa de maíz o a la venta de alfalfa como alimento para animales.
            Un tema recurrente fue también la mejora de la calidad del algodón a través
          de la correcta selección de semillas. Un especialista de la RWA habló de ello por
          primera vez en Berlín, en agosto de 1922, con el director de migraciones Lupo,
          a quien le solicitó una "ayuda financiera" para las "800 familias de colonos ale-
          manes" del Chaco, en forma de "semillas de calidad", con el fin de obtener
          asimismo "algodón de calidad". De esa manera, "los importadores e hilanderos
          alemanes estarían interesados en el algodón argentino" . Sin embargo, lo que
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          sucedió en el Chaco, de momento, fue exactamente lo contrario: los cultivado-
          res de algodón recibieron del gobierno semillas desinfectadas a precios muy
          elevados (AT 9 y 22/10/1924), y variedades muy diferentes que mezclaron, de
          modo que al final no pudieron entregar un producto uniforme , y en general le
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          dedicaban muy poco cuidado a las plantaciones, lo que se reflejaba en la calidad
          y cantidad de la cosecha.
            En cierta medida podían protegerse de las plagas y evitar pérdidas totales
          por medio de la diversificación del cultivo. En cambio, no había medidas frente
          a la adversidad del clima, un tema recurrente en los informes de los correspon-
          sales del Chaco: una vez era la inútil espera por la lluvia durante una sequía
          prolongada, que incluso amenazaba con destruir una segunda costosa siembra
          de algodón . En otro caso, eran las excesivas lluvias al principio o durante la
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          "Baumwollanbau in Argentinien"; "Einiges über den Baumwollbau" del Dr. Gustav Lauff en Der
          Bund (8/7, Julio 1925: 92s.), asi como un ensayo sobre el tema "Baumwolle", en el AT del
          7/4/1926, que es muy crítico con la publicación del Ministerio de Agricultura del 24/8/1923.
          También el folleto Nº 435 de dicho ministerio de abril de 1925 es demasiado optimista con las
          previsiones (v. nota 82 supra).
          98   Jung a Stichel, 15/8/1922 (con el acta de la entrevista entre Lupo y von Freeden el 2/8/1922).
          PAAA Embajada Buenos Aires, paquete 67.
          99   Aparentemente, no hubo cambios a este respecto hasta 1925, aunque los vendedores de
          las semillas, que, como vimos, a menudo también eran los compradores del algodón, deberían
          haber estado interesados en la buena calidad del producto para su posterior comercialización.
          Además, las expectativas puestas en la Estación Experimental Sáenz Peña para dar los impul-
          sos necesarios no se cumplieron al principio. Liechti: "Kolonisation im Chaco", AT 25/10/1924;
          id.: "Aus dem Chaco", AT 30/1/1925. C. von Scheele-Willich: "Brief aus dem Chaco" (con un
          llamado de atención al Ministerio de Agricultura para ayudar a mejorar la semilla), DLPZ
          28/5/1925. Tutt también le dio gran importancia al tema de la clasificación del algodón. Des-
          tacó: "Los productores que venden un algodón con todas sus propiedades, sabrán que una
          fibra de longitud pareja y otras propiedades uniformes produce mejores ganancias que aquel
          con propiedades mixtas". ("Die Klassifizierung der Baumwolle") DLPZ 27/2/1925). El 17/7/1925,
          sin embargo, el DLPZ informó que no había ayuda por parte del gobierno para la próxima
          siembra, por lo que los colonos se vieron obligados a seguir usando semillas no clasificadas
          de las desmotadoras locales. Por lo tanto, en la próxima cosecha no podía esperarse "el más
          mínimo progreso" en la clasificación del algodón.
          100   En el Nachrichtenblatt de la RWA n° 7 del 1/4/1921, es decir, al comienzo de la migración
          alemana en el Chaco, decía: "No existen registros meteorológicos para Charata. Sin embargo,
          según la experiencia de los primeros colonos y de las colonias agrícolas próximas a Charata,
          se puede concluir que las temperaturas y la cantidad de precipitaciones permiten una gestión
          exitosa. Aunque se debe contar con ocasionales sequías, lo que puede ser desastroso para
          la agricultura y la ganadería". Esto último era un pronóstico realista y luego, por desgracia, muy
          acertado. Interesantes observaciones sobre las consecuencias de la falta de lluvias hechas
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