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EL CHACO DESPUÉS DE LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL 39
En julio de 1925, ya se habían formado numerosas cooperativas en el Chaco
y otras provincias algodoneras, incluyendo Villa Ángela , El Puca y General
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Pinedo, donde también participaron colonos alemanes. En un tiempo previsible,
se habían formado 30 cooperativas, que en conjunto contaron con más de 1.000
miembros que cultivaban unas 20.000 hectáreas de algodón. Por lo tanto, la
Federación de Cooperativas se daba por asegurada (DLPZ 18/7/1925). Sin
embargo, por razones que no se analizarán aquí, este proyecto luego fracasó
(Carlino 2009:10). Independientemente de esto, el cooperativismo siguió desa-
rrollándose, sin ser capaz de romper el poder monopólico de las grandes empre-
sas que dominaron el mercado a partir de 1926.
c) La vida cultural
Como se mencionó anteriormente, la mayoría de los colonos alemanes del
Chaco no provenían del campesinado; muchos habían pertenecido a las clases
media y alta de Alemania o de las antiguas colonias alemanas. Haas constató
su alto nivel de educación y señaló que generalmente gozaban de un gran res-
peto. "Su laboriosidad, su capacidad, su amor al orden, su fortaleza, su cultura
general, su limpieza y otras cualidades son reconocidas en todas partes" (Haas
1925: s.p.). Para la mayoría de ellos, la nueva vida en el Chaco fue, por lo tanto,
una ruptura importante con el estilo de vida y las prácticas culturales a las que
estaban habituados. En este período de asentamiento, su vida estaba absorbida
completamente por el duro trabajo físico y la constante preocupación por su
prosperidad económica. A esto se sumaba, en el caso de las tierras fiscales, la
incertidumbre de sus derechos de propiedad sobre las mismas.
Según Haas, la postura política del colono alemán se refleja claramente en
el siguiente ejemplo: en festividades nacionales como el 25 de mayo, ondeaba
la bandera tricolor negra, blanca y roja del Imperio y no la bandera de la Repú-
blica de Weimar . Cabe señalar que con estos colores del estandarte imperial
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se veían identificados no solo los simpatizantes de la derecha alemana en el
extranjero, sino que también, para aquellos alemanes sin implicación política,
significaba un símbolo importante de cohesión como grupo minoritario en el
extranjero, además de ser usado para demarcarse del entorno ajeno (Rinke 1996
T. I: 380s.). No hay nada que indique que haya habido conflictos políticos y divi-
siones entre los colonos alemanes del Chaco, que sí fue frecuente en Buenos
Aires (y otras capitales latinoamericanas) a partir de 1922. Lo cierto es que la
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107 A partir del 24/8/1925, según el informe del corresponsal, ya se habían suscrito en Villa
Ángela, acciones por un valor de 15.000 pesos, al precio de 50 pesos por acción más 8 pesos
por inscripción, asegurando así la formación de la cooperativa. En una de las reuniones se dijo
que "el comercio aquí no hace absolutamente nada para ayudar a que el agricultor prospere,
sino que se lo explota en extremo y por insolvencia se le quita todo lo que pueda ser vendido
y si pudieran desollarlo, también lo harían."AT 4/9/1925.
108 Haas 1925: s. p. Cf. también el informe de C. von Scheele-Willich con ocasión de "Eröffnung
einer deutschen Schule in Charata" del 2/8/1925 en el DLPZ: „En una bonita casa de ladrillos
[...] ondeaban dos banderas: el agradable y bonito celeste y blanco de la bandera nacional, y
junto a ella, serio, con una fuerza inquebrantable, nuestro amado blanco, negro y rojo."
109 Referente a este complejo, la visión general más completa de América Latina en Rinke T.
I, 1996: 367-401.

