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EL CHACO DESPUÉS DE LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL 43
"Ustedes también tienen la tarea de volver a honrar el nombre alemán,
cada uno de ustedes en su pequeño círculo, en su actividad cultural.
¡Aquí, lejos de la patria, honren su germanidad! Sean buenos argen-
tinos dándole impulso a la tierra que les ha brindado un hogar; ¡pero
no se olviden de su germanidad! Mantengan el idioma alemán, funden
escuelas tan pronto como puedan hacerlo, para que sus hijos estudien
en alemán, y ellos y sus nietos sigan siendo alemanes, y no, como lo
he visto frecuentemente en mi viaje, personas que no se identifican ni
con Alemania ni con el país que los acogió" .
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Precisamente debido al alto nivel de formación de los colonos, era importante
que sus hijos fueran escolarizados. Sin embargo, como las chacras en la colo-
nia de Necochea se encontraban dispersas en una extensión de más de 225.000
hectáreas, la escuela recién inaugurada solo era accesible para un número
limitado de niños cuyas familias se encontraban en la zona de Charata.
Durante la visita de Haas, a finales de mayo de 1925, se sugirió el estableci-
miento de otra escuela alemana en la zona de llanura y que se habilitaran "auto-
camiones" para transportar a los escolares. Haas advirtió a los directivos que
este hecho podría boicotear los esfuerzos del gobierno por establecer una
escuela nacional y pública y que los organismos estatales tratarían de "suprimir
y eliminar la escuela privada." (Haas 1925: s. p.).
A partir de 1923, a los colonos se les prestaron también servicios religiosos.
Los protestantes fueron atendidos por el pastor itinerante del Sínodo Evangélico
Alemán del Río de la Plata, Johannes Wernicke, mientras que los católicos de
habla alemana, especialmente los ruso-alemanes, fueron atendidos por el sacer-
dote redentorista Johannes Holzer , quien en 1925 también fue elegido para la
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junta directiva de la Unión Germánica y en 1931 jugó un papel decisivo en el
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reasentamiento de los campesinos alemanes del Volga desde el Territorio Nacio-
nal de la Pampa a las colonias chaqueñas de La Florida y Juan José Castelli.
En resumen, la vida cultural y social de los colonos, marcada por las
difíciles condiciones laborales y de asentamiento, era extremadamente
precaria. Si bien se creó una pequeña banda de música, no se cum-
plió lo que Stichel predijo a principios de 1923 de que, "pronto se
formarán otras asociaciones [...] que juegan un papel importante en la
preservación de la germanidad, que no debe ser subestimado."
(v. nota 120).
119 Interesante evaluación de Stichel referido a este tema, dos años antes: "Todavía no existe
una escuela alemana y por el momento, no hay perspectiva de que construyan una. Los colo-
nos necesitan de la ayuda de sus hijos y no pueden prescindir de ellos." Stichel al AA,
14/3/1923. BArch R1501/101715a.
120 Stichel al AA, 14/3/1923. Ibid. Stichel recalcó que la asistencia pastoral era expresamente
deseada por los colonos. El pastor Wernicke sobresalió no solo por su labor en la iglesia, sino
también por sus presentaciones literarias. Ed. V. Kr.: "Territorium Chaco". AT 18/11/1924.
121 Der Bund 9/6 (junio 1926): 54. Asimismo fue miembro de la Oficina de Asesoramiento para
Inmigrantes.

