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32 HANS KNOLL
desánimo en los casos que fracasaban" . Ya en abril de 1925, Cissy von Scheele-
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Willich había advertido del proyecto Pampa del Infierno: "¡En el nuevo asentamiento
[...] ya se ha comprado agua de pozo a razón de 30 centavos el cubo a los felices
propietarios de los pozos de agua!" . De poco servía un nuevo folleto en el que
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el gobierno prometía dar "todo el apoyo posible a los colonos laboriosos", como
por ejemplo, asesoramiento in situ de expertos algodoneros para una explotación
rentable, abastecimiento de semillas de algodón, suministro de madera para la
construcción de viviendas y, sobre todo, precios todavía favorables de entre 33 y
61 pesos por hectárea de tierra mensurada en seis plazos anuales, que vencía un
año después de haberse emitido la concesión . Tampoco cambió la situación el
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hecho que políticos y funcionarios de alto rango de Buenos Aires y Resistencia
realizaran visitas de inspección por el Chaco para evitar abusos . Más adelante
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se analizarán el alcance y las consecuencias de la crisis que se avecinaba, que
no afectó a todas las zonas y colonos del Chaco de la misma manera.
b) Prácticas agropecuarias y comercialización de la producción
Como se puede ver en el último párrafo, los colonos alemanes en el Chaco no
tenían conocimientos de las culturas subtropicales, y en su mayoría no estaban
familiarizados con las cuestiones comerciales ni las relaciones laborales argen-
tinas. Muchos de ellos habían emigrado directamente de Alemania y ni siquiera
hablaban español. Se dedicaron a la agricultura y especialmente a la producción
de algodón, sin conocer sus normas básicas, y a menudo simplemente adop-
taban las prácticas de sus vecinos. Según una de estas normas no era rentable
y, de hecho, podía ocasionar graves pérdidas, si los miembros de la familia
(incluidos los menores) no eran suficientes en número para trabajar la tierra .
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80 Hacía referencia más a la propaganda a favor de nuevos cultivos de algodón en Santiago
del Estero, Catamarca, Tucumán, Salta y Jujuy, como lo recomendó también el experto textil
estadounidense Ernest Tutt, quien había sido llamado al país. "Das neue Baumwolljahr. Der
Kampf mit den Anfangsschwierigkeiten. Eine neue Verheissung". DLPZ 15/8/1925. Sobre Tutt
v. Guy 2000: passim.
81 C. von Scheele-Willich: "Der Strich durch die Rechnung. Aus einem Baumwollgebiet des
Chaco." DLPZ 5/4/1925.
82 Nº 435 de las publicaciones del Ministerio de Agricultura, detalladas en el DLPZ 16/4/1925.
Otras condiciones fueron las siguientes: Durante los dos primeros años, el colono debía habitar
la tierra de forma ininterrumpida y dentro de este tiempo cavar un pozo; construir una casa de
material estable, es decir, no un rancho de adobe; cercar su tierra; plantar cierto número de
árboles frutales; y cultivar al menos el 50% de la tierra ocupada. "Theorie und Praxis. Zwei Varian-
ten über das Thema Ansiedlung auf Regierungsland". AT 7/11/1925; v. también Haas 1925: s.p.
83 Cf. S-r [Friedrich Schwaderer]: "Aus dem Chaco". AT 24/4/1925. (Acerca de un viaje del
Gobernador del Chaco, el Dr. Fernando Centeno, por Villa Ángela, Gancedo y General Pinedo
al interior occidental de Charata, incluyendo las nuevas colonias agrícolas de Puca y Juan
Larrea. Schwaderer fue nombrado delegado oficial del gobernador en Puca).
84 Según la experiencia de una conocedora del Chaco, entre tres y cuatro adultos eran capaces
de cultivar un máximo de 20 a 30 hectáreas de cultivo de algodón, siempre que tuvieran las maqui-
narias necesarias, lo cual no era el caso de la mayoría de los colonos en los primeros años. C. von
Scheele-Willich; "'Bilanz'. Ein Schlusswort zur Baumwollernte". DLPZ 23/8/1924. El experto esta-
dounidense Tutt, en cambio, afirmaba que seis u ocho personas, incluidos los niños, y, al parecer,
sin maquinaria especial, podían sembrar y cosechar cinco hectáreas de algodón conjuntamente
con otros cultivos. "Der Wert der Baumwollkultur als Klein- und Nebenbetrieb". DLPZ 24/10/1924.

