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110                    LUIS FERNANDO RUEZ



           partieron la quinta en dos y prácticamente perdió su valor. Todo lo invertido
           se perdió; todo el amor y trabajo puestos en ella fueron para otros.
              Podrá quedar bonito en un catastro y llenar de satisfacción el alma de un
           burócrata compartimentar el mundo como un tablero de ajedrez pero, tras-
           puesto a la realidad, es un total sinsentido, al menos en una región boscosa.
              Un gran error, que retrasó el desarrollo de la colonia en diez años, fue el
           hecho de que Charata no estuvo mensurada antes de la colonización y lue-
           go, con frecuencia, se partía la casa por la mitad o se separaba el casco de
           los cultivos, dada la prohibición de adquirir dos terrenos (y, aunque hubiese
           estado autorizado, faltaban los medios para hacerlo). Cientos de colonos se
           arruinaron y debieron partir casi como mendigos.
              En el curso de enero llegaron cinco médicos argentinos a Charata. El
           “permiso” se otorga de modo tal que el médico extranjero /228/ pierde el
           derecho a seguir ejerciendo su profesión pasados los tres meses de que
           un argentino se establezca en el lugar. Deberá mudarse a una distancia no
           inferior a los 15 kilómetros. Así también yo quedé una vez más sin hogar.
           Es mi duro destino que en ningún lado logre radicarme permanentemente;
           siempre debo irme, siempre soy expulsado. Así ha sido desde mi más tier-
           na juventud. Si me hubiese quedado en mi primera propiedad, no habría
           tenido que dejarla. Como se dieron las cosas, la mensura me frustró la
           posibilidad de vivir como un colono y la llegada de un médico argentino, la
           de ejercer mi profesión médica.
              Ahora bien, los colonos de la caja de seguro por enfermedades, que en
           conjunto se mudaron al “Triángulo”, tierra privada aledaña a Villa Ángela, qui-
           sieron que me fuera con ellos, pero estos personajes se habían aprovechado
           de mí a tal punto que [una línea de texto cubierta por papel sin imagen]

           /229/






















                                     Imagen de Ruez

              [En pp. 229-223 comienza una lista en dos columnas de sus actividades
           médicas desde el 1 de enero de 1922 hasta el 28 de febrero de 1924.]
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