Page 113 -
P. 113
ESTAMPAS DE LA PAMPA 111
Estampas de La Pampa
I. El Mirador
Hará algunos miles de años, un poderoso torrente atravesaba, braman-
do, la pampa, hoy tan escasa de agua. Nacía en la cordillera, donde el río
Salado forma actualmente sus lagunas; se internaba en la pampa y vertía
sus aguas en el mar en un lugar cercano al río Colorado del presente. Pro-
bablemente los ríos Colorado y Salado sean los restos de aquel caudalo-
so río. Una demostración de ello son los valles de arena profundamente
encajonados en el relieve, así como las grandes y pequeñas lagunas que
se encuentran en la región propiamente dicha de la pampa. Las dos más
grandes se hallan cerca de Villa Alba . El valle que conserva con mayor
16
nitidez su fisonomía de lecho fluvial es el Maracó grande, donde pueden
distinguirse claramente el río principal, Maracó Grande, y dos afluentes.
Uno de estos conforma el valle del Maracó Chico, también llamado valle
de Epú-Pel; al otro lo volvemos a reconocer en el valle de Hucal. El paraje
más hermoso del Maracó Grande es, sin duda, el llamado El Mirador, ale-
jado 6 leguas de la estación Epú-Pel. Se trata de una elevación de unos
30 metros de alto situada en medio del valle y constituye la extremidad de
lo que en otros tiempos fuera un formidable banco de arena. La orilla cae
en pendiente abrupta hacia el fondo del valle del Maracó Grande, que se
halla a 100 metros o más de profundidad con respecto a la superficie y se
extiende a lo largo de más de una legua. Allí el cauce originario tiene un
ancho de 25 a 30 kilómetros. Enormes dunas, otrora bancos de arena, y
embudos recortados a gran profundidad, sobre los cuales antaño las aguas
giraban vertiginosamente, pueden darnos una noción, aunque atenuada, de
lo que fuera el ímpetu arrollador de las aguas. Maracó es un término indíge-
17
na compuesto por mara (liebre) y co (agua). Significa, por ende, “agua de
la liebre”. Parece aludir a que aquí el agua, el don que da la vida, se halla a
nivel tan superficial que una liebre puede llegar a ella con solo escarbar un
poco. Y, en efecto, mientras los pozos en el llano están a una profundidad
de 100 metros o más y contienen agua salada, en el valle del Maracó Gran-
de podemos extraer el agua con la pala; bastará que la hundamos una vez
en la tierra para que brote agua dulce. Tanto más nos sorprende por ello
que la estancia El Mirador, situada en el valle mismo, no disponga de un
pozo propiamente dicho y se conforme con un cajón enterrado en la arena.
Algunas lagunas pequeñas hacen las veces de bebederos, bienvenidos por
el ganado. La facilidad para obtener agua dulce hizo del valle del Maracó
Grande el paraíso de los indígenas. Allá encontraban de todo: praderas
16 Villa Alba, hoy General San Martín, celebra la Fiesta de la Sal y es desde 2003 capital
nacional de la sal. (N. de la T.)
17 Mara: también llamada liebre criolla o patagónica (Dolichotis patagonum), es uno de
los roedores más grandes del mundo. No pertenece al orden de las verdaderas liebres. Es
comestible y de piel muy preciada (cf. Sebastián Erize. Diccionario comentado mapuche-
español. Bahía Blanca: Yepun 1960). (N. de la T.)

