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118                    LUIS FERNANDO RUEZ



           una potencia lumínica de trescientas candelas, no son adecuadas para
           las habitaciones comunes de las viviendas de colonos, donde setenta
           velas son más que suficientes. Por supuesto, la fuente de luz no ha de
           emitir tufo ni humo. Las pequeñas lámparas de petróleo sin cilindro, tan
           en boga, que se reducen a una mecha humeante y apenas iluminan,
           son muy malsanas, pues los gases de combustión contaminan el aire.
           Lo mismo puede decirse de las estufas transportables a alcohol y pe-
           tróleo, por más perfecta que sea su fabricación desde el punto de vista
           técnico.
              Con anterioridad hablamos de que la TEMPERATURA DEL AIRE de
           una habitación depende de la temperatura de las paredes. Es impor-
           tante para la salud que la temperatura del aire se ajuste al movimiento
           del cuerpo. Por consiguiente, un taller artesanal o fabril debe ser más
           fresco que el gabinete de labor intelectual. En general, la temperatura
           del aire en una habitación de un metro y medio de altura debe ser la
           siguiente: para iglesias, gimnasios, dormitorios, entre 12 y 15ºC (grados
           Celsius); para talleres, de 12 a 18ºC; para escuelas, de 17 a 19ºC; para
           salas de estar, de 18 a 20ºC; para habitaciones de enfermos (según la
           enfermedad), de 16 a 22ºC.
              Como el aire es irremplazable para la conservación de la vida y por
           ende debe tener una composición específica que comúnmente llama-
           mos “pura”, es preciso prestar la máxima atención al mantenimiento
           de la pureza del aire en las habitaciones de las viviendas. Tengamos
           en cuenta que con cada inhalación penetra alrededor de medio litro de
           aire en nuestro interior. Si inhalamos diez veces, estamos incorporando
           8 litros de aire por minuto y alrededor de 480 litros por hora. Por ello,
           cuando el aire está viciado no hay nada mejor que esfumarse cuanto
           antes.
              El mismo cuidado debe tenerse en mantener limpia el AGUA POTA-
           BLE. Las fuentes deben captarse y, en lo posible, hacerse llegar el agua
           a las viviendas mediante cañerías. Los pozos deben estar tapados y
           construidos de tal modo que no entre suciedad en ellos. El agua de los
           arroyos para uso humano es, de por sí, peligroso y puede causar graves
           trastornos a la salud; pero lo es más aun si en ellos se revuelcan los
           chanchos y desembocan las heces del vecino, lo que lamentablemente
           sigue siendo muy frecuente.
              La higiene de viviendas también requiere la construcción de un RE-
           TRETE con su letrina, y asimismo un lugar de eliminación de desechos.
           Sin duda, al agricultor le vendrán bien los residuos vegetales, que podrá
           recuperar como valioso abono. Para ello es imprescindible disponer de
           un pozo negro cementado, que a la vez sea la mejor protección contra
           las pestes. Todo lo que sirva de abono se arrojará al pozo negro, inclu-
           so la ceniza de las estufas. Quiero puntualizar que el contenido de los
           orinales debe arrojarse en la letrina y no simplemente al patio, y que


           versión dispuesta para funcionar en un hogar se desarrolló en 1922. A comienzos del siglo
           XX era considerada una de las lámparas más luminosas existentes. Fuente: Wikipedia.
           (N. de la T.)
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